30 de Mayo – Quemar


Dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemaran.” 1 Crónicas 14:12 (NVI)
Quemar
Cuando Hernán Cortés se preparaba para conquistar México, le dijo a su gente que quemaran los barcos para que nadie se vuelva atrás. Si quemaban sus barcos, no había manera de volver a España. Quedaban anclados en la tierra por conquistar, hasta que viniera la nueva flota, en 12 meses. No había escapatoria posible. Era una decisión terminal.
En la vida cristiana, tenemos que  tomar medidas drásticas para agradar al Señor.
Dios jamás compartió su Señorío con nadie. El reclamo al pueblo de Israel fue constante desde el tiempo de los jueces, por este tema. Muchos años después de esto, los israelitas seguían teniendo sus dioses de madera y piedra.
Es cuando David decide cortar por lo sano. Esta acción ejemplar de solamente adorar y consultar a Dios, le valió a David el éxito deseado. David venció porque fue obediente a Dios.
Hoy en día nadie tiene dioses de madera en su casa. Estamos habituados a hablar del Único Dios Verdadero, pero muchas veces actuamos igual que los israelitas. Y aunque no tengamos una estatua a la cual pedirle, existen muchas cosas que ocupan el lugar de Dios.
Porque al fin y al cabo, la idolatría es simplemente eso. Es que cualquier otra cosa ocupe el lugar de Dios. Si Dios no es lo primero y más importante en tu vida, si existen algunas cosas por las que Dios queda postergado, estás cometiendo el mismo grave error de los israelitas.
Pueden ser cosas muy sanas y loables. El estudio, la familia, los amigos, la diversión, el deporte, la lectura, internet, el trabajo, el ocio, el auto, la novia. La lista de cosas puede ser interminable, y cada uno sabe bien qué le toca más.
Debemos reconocer qué cosas son las que desplazan a Dios del primer lugar de nuestras vidas. Sin excusas, sin justificaciones. Si en lugar de ir a la reunión de oración a la mitad de la semana, preferís quedarte en tu casa porque estás cansado o porque te aburre, estás desplazando a Dios.
Hoy es tiempo de tomar decisiones terminales. Dios te exige que cruces la línea, que dejes de fluctuar entre dos pensamientos. Dios te llama hoy a quemar tus ídolos para darle la prioridad en tus decisiones, acciones y pensamientos. Él merece el primer lugar en tu vida.
REFLEXIÓN – Para Dios es todo o es nada.

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