31 de Enero – Rocío

“Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura Gracia, porque mi ira se apartó de ellos. Yo seré a Israel como rocío…” Oséas: 14: 4-5
Rocío
De soltero viví en un sexto piso en plena ciudad de Buenos Aires. Cuando me casé con Miriam nos fuimos a vivir a un departamento con terraza en San Andrés, en la provincia de Buenos Aires. Así que mi contacto con el pasto durante toda mi vida se limitaba a algún sábado de pic nic o algún campamento.
Desde que nos mudamos a la casa nueva, donde tenemos un pequeño parque, la situación cambió radicalmente. Uso la pala de punta, corto el pasto, junto hojas secas, ¡estoy hecho todo un jardinero! Pero lo que más me gusta es al levantarme temprano para ir a trabajar, ver el jardín de casa, verde de vida y húmedo de rocío. Es gratificante ver la frescura del pasto que reverdece por el rocío.
Lo notable es que no siempre cae rocío. Solo cuando la noche está fresca y no hay viento. Dios le dijo a Israel que Él será para ello su rocío. Y lo es también para nosotros. Dios es la frescura que reverdece tu vida, que alienta tu esperanza, que refresca tu alma seca y con calor. Dios es el rocío que evita que te seques con tantos problemas y dificultades y sana tu corazón roto de tristezas y desencantos.
Pero Dios no puede aplicar su influencia en nuestra vida si no lo dejamos. Vivimos muy apurados, volando de ocupación en ocupación, no tenemos tiempo para otra cosa que para nuestras obligaciones o pasatiempos urgentes, y relegamos a Dios para otro momento. Y por eso se marchita el alma, seca de frescura divina.
Hoy Dios nos invita a reposar nuestras almas un rato, para contemplar la Hermosura de Su Rostro, a quedarnos quietos delante de Él en Su Presencia en medio de las corridas de todos los días para poder recibir de Dios su Rocío que refresca.
No vivás en el desierto de tus apuros o problemas. El amor de Dios es tan grande que te espera a pesar de tus desprecios, te sana a pesar de tu indiferencia y te refresca con su Gracia si le das la oportunidad.
Disfrutá hoy de la frescura de Dios. Te da vida.

REFLEXIÓN – Dejá que te refresque el Espíritu de Dios.

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