4 de Agosto – Manos


“Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor.” Salmos 78:53 (NVI)
Manos
Cuando era adolescente me encantaba ver películas de guerra. Por lo general, siempre estaba el grupo de soldados rebeldes que eran salvados por el sargento ejemplar. El sargento era el personaje que siempre daba ánimo al que desfallecía, que ayudaba al cansado, que llevaba al agotado pelotón a un lugar seguro. Era el hombre que no dudaba, y que en los momentos difíciles, tenía la cabeza fría, el consejo oportuno y la diligencia necesaria para actuar eficazmente.
Cuando crecí me di cuenta que no existen esos personajes en la vida real. No hay grandes héroes cotidianos, con mirada clara y paso decidido. No hay quien pueda ser ejemplo, al menos acá en la tierra.
Pero si levantamos la cabeza y miramos al cielo, vamos a poder encontrar al gran General, que tiene la virtud de dirigir siempre bien y de conducir a Su Pueblo de la mejor manera.
El salmista está recordando los pasos de Israel por el desierto. No fue nada fácil para Moisés dirigir un pueblo de más de 2 millones de personas. No tenía mapa, ni brújula, y no sabía bien a dónde iba. Pero estaba confiado en que Dios lo iba a llevar a un lugar seguro.
Qué amor de Dios para guiar a su pueblo para que no tuvieran temor. No solo los estaba llevando a un lugar maravilloso, sino que se preocupaba para que el viaje sea lo más tranquilo posible.
Hoy también estamos viviendo días inciertos. Hay mucha preocupación. Nadie está tranquilo. Se incrementó la venta de calmantes en las farmacias. El mayor factor de problemas cardíacos es el estrés.
Pero también hoy Dios quiere guiar tu vida con seguridad, para que no tengas temor ni ansiedad. Y desea darte un destino seguro y firme.
Recordá que Dios está siempre por sobre los problemas y las dificultades. Él es la fuente de toda paz. Él puede darte tranquilidad.
No te desesperes ni angusties mirando alrededor. Lo más probable es que veas un escenario tétrico que desalienta y da miedo. Levantá la mirada y dejá que el Gran Capitán maneje el barco de tu vida. Dios puede guiar tu vida con mano firme y paso bien seguro. Él nunca te va a defraudar, Dios es fiel.
REFLEXIÓN – Estamos en las mejores manos, las de Dios.

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