4 de Julio – Amor


Todas vuestras cosas sean hechas con amor.” 1 Corintios 16:14 (NVI)
Amor
Había en televisión, hace muchos años en Argentina, un programa en el que competían los chicos por un viaje de egresados, que tenía este slogan: “Un programa hecho con amor”. Y de tanto escucharlo se pegó la frase. El programa no se repite más y solo los que peinamos canas nos acordamos del saltito de Silvio Soldán.
Pablo termina su primera carta a los corintios con una frase similar. Les recuerda que todo lo que hagan, debe ser hecho con amor. Si bien es una frase que suena muy linda, pocas veces la llevamos a la práctica. Es fácil responder bien al que nos trata bien. Si alguien me saluda, lo correcto es devolver el saludo. Pero Pablo apunta un poco más alto que esto. Él desea escribir a fuego en sus lectores, esta gran enseñanza de Dios.
Debemos actuar cada minuto de nuestra vida con amor. El amor no es un sentimiento, es una elección. No es algo que surge una noche estrellada, o viendo el atardecer frente al mar. El amor es una decisión que implica mucho valor.
El amor no es una respuesta a un impulso. Es el impulso que genera respuestas. Así es el amor de Dios. Dios te amó cuando eras su enemigo, y a pesar de ello, te amó sin condiciones. Ese mismo amor puso en tu vida al momento de salvarte y es ese amor el que Pablo pide que pongas en cada acción. El amor incondicional de Dios.
Cuando estés trabajando, o en el colectivo, o hablando con tus compañeros, o haciendo la tarea, o planeando el presupuesto financiero del próximo trimestre, o corrigiendo los exámenes, o llamando a tu novio, o practicando un deporte, tenés que demostrar ese amor. Debemos actuar con respeto, consideración y tacto. Aun con las mejores intenciones podemos lastimar. Una palabra dura, un gesto agresivo, la falta de atención, un olvido, ser descortés, son muestras de falta de respeto. Es necesario mostrar el amor en cada acto de la vida.
El mandamiento divino es amplio. Nos manda que todas las cosas sean hechas con amor. Y todas las cosas incluye todas las cosas, sin excepción. Incluso aquellas cosas que no querés hacer. Es muy fácil auto justificarse para no hacer algo. Solo los verdaderamente valientes actúan como Dios.
REFLEXIÓN – Ama, y haz lo que quieras.

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *