4 de noviembre – Arrepentimiento

“Se arrepintió Dios de haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón.” Génesis 6:6 (NVI)
Arrepentimiento es el deseo de no repetir una conducta, la intención de que en el futuro, ante la misma situación, se va a obrar de una manera diferente y mejor. En el arrepentimiento se asume un error personal. Cuando lastimamos a alguien, cuando nos peleamos, al pedir perdón por accionar mal, nos arrepentimos. Reconocemos el error. Es una constante en los seres humanos ya que permanentemente cometemos errores. Algunos más groseros, otros más sutiles, pero errores que dañan.
Por eso llama tanto la atención este texto. Dios es omnisciente, es decir que sabe todo, y también es perfecto. No hay nada que Dios no sepa. Cuesta comprender este concepto porque nuestra mente es finita y limitada. Pero Dios es diferente porque para Él no hay tiempo, ni pasado, ni futuro. Toda la historia es un completo presente. Dios mira la historia como si fuera una hoja de papel sobre la mesa. No hay nada que se esconda de su mirada.
Cuando creó a Adán ya sabía que él iba a fallar. Sabía también que el costo de la redención por su pecado iba a ser la muerte de su propio Hijo. Dios sabía esto antes de la eternidad. Y aunque lo sabía, no cambió su plan.
¿Hubo algún error en esto? ¿Acaso Dios se equivocó al crear el hombre? Definitivamente no. Cuesta comprender Sus razones por nuestro entendimiento limitado, pero Dios actúa siempre en forma perfecta. A pesar de haber hecho lo correcto, un día Dios se arrepintió. Fue por el extremo dolor que le causó ver la degradación tan profunda de su máxima y más perfecta creación.
Dios no tuvo ninguna intención de obrar de manera diferente en el futuro ante la misma situación. Él mantuvo la misma relación con el hombre, a pesar de los fracasos de éste. Pero le dolió tanto el pecado descarado de Su criatura preferida que se le partió el corazón. Tan profunda es la herida que la maldad provoca en Dios que generó esta reacción.
¿Qué piensa Dios de tu actitud? ¿Cuál es Su opinión sobre tu conducta? ¿Qué reacción pensás que generás en Dios? Su amor y su paciencia son eternas, pero Su sentido de justicia también. Tus actos y pecados le siguen doliendo.
REFLEXIÓN – No hagas que Dios se arrepienta.

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