4 de Octubre – Salmón


Mira que las palabras de los profetas a una sola voz anuncian al rey cosas buenas; que tu palabra sea ahora como la palabra de alguno de ellos y anuncia tú también buen éxito. Micaías respondió: ¡Vive Jehová, que lo que Jehová me hable eso diré!” 1 Reyes 22:13-14 (NVI)
Salmón
Es muy duro ir contra la corriente. Siempre es difícil ser diferente, pensar distinto, hablar de otra manera, ser cristiano en un mundo endiablado. Tratar de vivir con las normas de Dios en una sociedad que las niega y se ríe de ellas.
A Micaías le tocó un tiempo muy complicado para ser profeta. Debía serlo durante el reinado de Acab, el peor de los reyes de Israel. Un hombre que actuó permanentemente rompiendo las normas de Dios y alentó al pueblo a alejarse de Dios. Acab fue el peor de los peores.
Frente a semejante hombre, rodeado de hombres serviles y obedientes, se destaca Micaías. El rey iba a ir a la guerra y busca el consejo de sus profetas. Todos le pronostican grandes victorias. Pero Micaías le profetiza que moriría en la batalla, y que el pueblo huiría y sería derrotado.
Micaías no era muy popular, siempre decía lo que Dios le mandaba aunque sean malas noticias y se gane el odio de sus pares, o aunque por ello todos se burlen, siempre decía lo que Dios le mandaba. Por ser así terminó en un calabozo, tomando agua y comiendo pan. Un calabozo frío y embarrado, sin ventanas ni luces. Pocas veces actuamos como él. Es más cómodo guardar silencio, dejar pasar la oportunidad y evitar la burla.
¿Cuál es tu opinión cuando se habla de sexo fuera del matrimonio, de drogas, de ser infiel con la novia, de salir de trampa, de ser deshonesto, de criticar al gobierno de turno? Cuando todos hablan lo que Dios no quiere que se hable, ¿vos de qué hablás?
El peor de los silencios es cuando no compartimos las buenas noticias de Dios y nos callamos el Evangelio. Dios nos llamó a predicar y a contarle a los demás la Gran Noticia. Sin considerar la burla, la vergüenza o el miedo, es necesario que hablemos. Predica y vive en la verdad aunque te cueste morir por Cristo. No es un extremismo sin sentido, sino la responsabilidad de todo hijo de Dios.
REFLEXIÓN – Decir la verdad cuesta.

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Responses

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  1. Buen punto. Es un tema que pocos tenemos presente a la hora de actuar. Gracias señor por tu palabra.