6 de Marzo – Ideales


“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos, y puro de corazón, el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni ha jurado con engaño.” Salmos 24:3-4 (NVI)
Ideales
Hoy en día todo está confundido. Las personas ya no tienen ideales, no hay objetivos grandes, solo está el concepto de vivir el momento y pasarla lo mejor posible. En los años 70 la humanidad tenía ideales, había líderes del pensamiento, había movimientos que equivocados o no, les daban a las personas un ideal por el cual vivir. Hoy los adultos están desencantados y los jóvenes sin metas. Personas sin metas, sin ideales, sin ganas, sin futuro. No saben para qué están vivos. No tienen una razón para vivir. Están vacíos y sin ganas de cambiar.
Pero el cristiano tiene un objetivo superior, tiene un ideal maravilloso y elevado. Tenemos una meta que debemos lograr: Imitar a Dios. Él es el mejor ejemplo a seguir, el paradigma eterno que no cambia.
Y en un mundo sin ideales Dios nos propone vivir de una manera distinta, contraria a la que vemos hoy en la calle. Es una manera de vivir muy difícil porque va en contra de la corriente, haciendo las cosas que nadie quiere hacer, viviendo de manera que es contraria a todos tus compañeros:
* De manos limpias, que nuestros hechos sean sanos, que nuestra conducta diaria sea ejemplar, que no tengas que esconder lo que hacés, sin comentarios sucios.
* Puro de corazón, que nuestros pensamientos sean santos, sin envidia, porque se puede hacer una gran obra pero por motivos mezquinos. Nadie puede ver dentro del pensamiento humano, solo Dios.
* Permanentes deseos de honrar a Dios. Sin ser místicos, nuestro mayor deseo debe ser agradar a Dios, no hay por qué desechar los bienes materiales pero nuestro mayor y más grande objetivo debería ser agradarle a Él.
* Boca sin engaño, que nuestro sí sea siempre sí, que no tengamos doble discurso, que digamos siempre la verdad.
Si pensás un minuto en cada uno de estos cuatro conceptos y le ponés un hecho de tu vida que haya pasado la semana pasada, vas a entender lo fácil que es no cumplir con lo que Dios propone, o lo difícil que es vivir como Dios quiere. Tenemos una sola vida para vivir y Dios nos brinda la mejor manera de hacerlo.
REFLEXIÓN – Un ideal alto genera hombres grandes.

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