7 de Octubre – Decisión


El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído  no es mía, sino del Padre que me envió.” Juan 14:24 (RVR)
Decisión
Con el argumento del día de la madre, la televisión, la radio e internet se llenaron de avisos promocionando algún regalo para mamá. Y todos tienen la misma premisa. Se apela a lo sensorial para convencernos de elegir un determinado artículo. Más allá de las virtudes del regalo, se apela a lo buena que es mamá con nosotros y se asocia ese sentimiento con el regalo.
Se impulsa la idea de que el amor es un sentimiento y nos movemos con este paradigma. Hacé lo que sientas, seguí tus impulsos, hacé lo que te haga bien son frases que se escuchan a menudo y que reafirman este concepto de satisfacer lo que deseamos. Se sostiene que el amor es fruto del sentimiento.
Sin embargo, el Creador del amor tiene otro concepto. Cuando tenemos dudas sobre una teoría, lo mejor siempre es recurrir a la fuente. En este caso, para entender el amor debemos ir a su hacedor: Dios. Dios es amor. Esto no puede ser cuestionado, todos aceptan este principio como válido. Sin embargo, la consecuencia de este principio es cuestionado a diario por nuestra conducta hedonista y post moderna.
El amor no es un sentimiento, el amor es una decisión. Jesucristo hace esta afirmación con gran sencillez. El que no me ama, no guarda mis mandamientos. En otras palabras, si no guardamos los mandamientos de Dios, es porque no lo amamos. Es decir que el amor es una consecuencia de la obediencia.
La obediencia es la respuesta racional a una orden. Nadie obedece porque siente placer en hacerlo. Por lo general obedecemos lo que se nos manda por una imposición. Llegamos temprano al trabajo porque si no perdemos el presentismo. Cumplimos el objetivo para recibir la recompensa. Entrenamos en el gimnasio para llegar con buena forma al verano. La obediencia es consecuencia de una decisión.
El amor también. Amar es obedecer. Cristo lo valida con los mandamientos. Cantamos a menudo que amamos a Dios, pero ¿cumplimos lo que nos manda? ¿Cómo está tu sensor de santidad? ¿Cómo está tu índice de cumplimiento de los mandamientos de Dios? Si decís que amás a Dios, entonces obedecelo sin excusas.
REFLEXIÓN – Elegí amar, elegí obedecer.

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