8 de Diciembre – Pasado


Llamó José al primogénito Manasés porque dijo: Dios me hizo olvidar todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre.” Génesis 41:51 (NVI)
Pasado
Hoy vivimos en días muy difíciles. Vemos a diario casos de niños abusados o abandonados, adolescentes adictos, jóvenes que viven en la calle, prostitutas, personas defraudadas y sin esperanza.
Seguramente siempre hubo, pero ahora es más público. Frente a esta realidad, es muy difícil comprender lo que pasa por la mente de tales personas. Solo alguien que pasó por esa misma experiencia puede comprender lo que se siente, lo terrible de una historia que siempre vuelve, acusando y angustiando.
Eso le pasó a José, un hombre que le pasó todo lo malo que uno se pueda imaginar. Sus hermanos lo vendieron como esclavo, por envidia. Trabajó en esa condición y por su gran eficiencia (porque Dios estaba con él) lo ascienden a mayordomo de la casa, el puesto más importante al que podía aspirar.
Un día la dueña de casa quiere tener sexo con él, pero José por ser fiel a Dios, le dice reiteradas veces que no. La mujer enojada lo acusa falsamente de haber querido abusar de ella, y lo envían a la cárcel. Estuvo dos años en la terrible cárcel de Egipto, hasta que finalmente es liberado.
Si hay alguien que debe estar resentido y amargado por los sufrimientos de la vida, ese es José. Sin embargo a su primer hijo le pone Manasés que significa Dios me hizo olvidar mis sufrimientos. Solo vos y Dios conocen a fondo tu historia y las marcas que tenés, pero Dios es mayor que esas marcas. Su amor excede todo conocimiento. Su amor puede curar todas las heridas.
No hay pasado que Dios no pueda mejorar. Es cierto que no va a desaparecer todo lo que pasó, pero puede darte la paz para superar el mal recuerdo. Él hace nuevas todas las cosas. Dios siempre da otra oportunidad. No te condenes a vivir siempre atado a tu pasado. Dios puede liberarte. Dale la oportunidad. Si Dios pudo perdonar tu pasado, vos también tenés que hacerlo.
La culpa por tu vida pasada es un argumento de Satanás para destruirte. Dios te prometió que con la salvación hace nuevas todas las cosas, tu pasado también.
REFLEXIÓN – Tu pasado no te condena. Dios libera.

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