9 de Diciembre – Secreto


A pesar de eso, muchos, incluso algunos de los gobernantes, creyeron en Él, pero no lo confesaban por temor a los fariseos para no ser expulsados de la sinagoga, porque amaban más la gloria de los hombres, que la gloria de Dios.” Juan 11:42-43 (NVI)
Secreto
Cuando era chico me gustaban las películas de espías. Era emocionante ver cómo esos hombres podían vivir vidas paralelas y disimulaban sus intenciones. Esto es algo incompatible para el reino de Dios. No existe en los planes de Dios un agente encubierto. Aunque muchos deseen vivir de esa manera, Dios no aprueba ese comportamiento.
Muchos seguían y siguen a Jesús como discípulos secretos. Si le preguntáramos a cada uno de ellos por qué actuaban de esa manera y seguían a Jesús de lejos y en secreto, seguramente recibiríamos cientos de respuestas razonables, con excusas bien sólidas. Muchos serían verdaderos pensamientos lógicos que justificarían la actitud de ser un discípulo secreto.
Pero Juan es un hombre sencillo y práctico. Él ve y dice las cosas con la claridad de Dios. La única razón que encuentra Juan para ser un discípulo secreto de Jesús, es que esos hombres y mujeres, aman más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Categórico y sencillo. La verdad que revela la Biblia es tajante. Aquel que tiene vergüenza de autodenominarse discípulo de Jesús, y que le da vergüenza vivir como Cristo quiere, es una persona que desea más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Todo pasa por un tema de reconocimiento. Sabemos que para pertenecer a ciertos grupos, debemos actuar de determinadas maneras. Para ser escribanos, debemos ser presentados y tutelados por un escribano para entrar en el colegio. Para pertenecer al grupo de los vivos del colegio, hay que hacer alguna piolada. Para pertenecer al grupo de los rebeldes, hay que vestirse y hablar de determinada manera. Si para pertenecer a cualquier otro círculo social debemos relegar a Jesucristo, nuestra decisión es la peor de todas. Somos un cristiano secreto, justamente lo que Dios no quiere.
Hoy Jesucristo espera que seamos valientes y que demos la cara. Que nos juguemos enteros por los principios de la Biblia y que defendamos lo que Dios dice, aunque nos haga el centro de las burlas. Eso es lo que Dios espera de vos.
REFLEXIÓN – Este secreto hay que divulgarlo.

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