9 de Mayo – Problema


Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” Hebreos 12:1  (NVI)
Problema
Me pasaron este cuento Zen que al principio me resultó algo violento. Pero repensándolo me pareció muy sano.
El gran maestro y el guardián se dividían la administración del monasterio Zen. Cierto día el guardián murió y fue preciso sustituirlo. El gran maestro reunió a todos los discípulos para escoger a quien tendría el honor de trabajar directamente a su lado.
Voy a presentarles un problema, dijo el gran maestro, y aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo.
Terminado su corto discurso colocó un banquito en el centro de la sala y encima un florero carísimo de porcelana. Los discípulos contemplaron perplejos el “problema”, miraban los diseños sofisticados y raros de la porcelana, y la frescura y elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál es el enigma? Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el “problema”, hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al maestro y a los alumnos, caminó resueltamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.
-¡¡¡Al fin alguien que lo hizo!!! Exclamó el gran maestro. Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años, usted es el nuevo guardián.
Al volver el alumno a su lugar el gran maestro explicó: -Yo fui bien claro, dije que ustedes estaban delante de un “problema”. No importa cuán bello y fascinante sea el problema, tiene que ser eliminado. Un problema siempre es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado por más que insistamos en recorrerlo porque nos trae comodidad. Solo existe una manera de lidiar con un problema y es atacarlo de frente.
Recordá que un problema es un problema. En estos tiempos no se puede tener piedad ni dejarse tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo. No tiene caso tratar de “acomodarlo” y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa que un “problema”.
Dejalo, ponelo a un lado y continuá con tu misión. No huyas de él, no lo escondas. ¡Acabá con él!
REFLEXIÓN – Eliminá tu problema.

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