19 de Febrero – Duración

“Pero la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen; y su justicia sobre los hijos de sus hijos.” Salmo 103:17
Duración
¿Cuánto dura un rato de tu bondad? Todo depende de lo que estés buscando. El novio se porta bien, hasta que consigue el perdón de su novia, es cortés y caballero. Cuando lo consigue se olvida rápido de los reclamos de su novia y vuelve a ser el mismo. El empleado se esfuerza y hace buena letra hasta conseguir el aumento que esperaba. Cuando lo consigue, vuelve a llegar tarde, a perder tiempo con el solitario en la máquina, a faltar por cualquier motivo.
El ser humano tiene poca duración de bondad. La perdemos por cualquier motivo. El enojo, la envidia, la ofensa, un insulto, la depresión, la comodidad, la indiferencia, son entre otros los motivos más comunes para perder la bondad. Actuamos por conveniencia propia y sola si vamos a sacar algún provecho de ello.
Ya nadie actua por altruismos, todos buscamos un beneficio por lo que hacemos. Nos movemos por interés, porque esperamos recibir algo a cambio. Nuestra bondad dura lo que dura la retribución que esperamos.
¿Cuánto dura la eternidad? Es un concepto que excede nuestro cerebro. NO podemos imaginar algo que nunca comenzó y nunca va a terminar. Es demasiado grande para comprenderlo. Nuestra mente limitada no puede asimilarlo.
El salmista nos recuerda que a pesar de no poder comprender esta idea, podemos disfrutarla. Porque la misericordia de Dios no se acaba. Misericordia es amor a la miseria, es amar lo que no merece ser amada. Y Dios no limita su misericordia para con nosotros a la retribución que le demos. No depende de la contraprestación que prometamos. Dios nos regala su misericordia sin esperar nada a cambio. Y en lugar de hacerlo por un ratito, la ofrece por toda la eternidad. No tiene límites, no se termina, no envejece, no se marchita.
La misericordia de Dios es tan amplia como su eternidad. Nada puede quedar fuera de su alcance. Por eso Dios es tan bueno, porque tiene la capacidad de amar aquello que no merece ser amada, y mantener esta cualidad inalterable a través del tiempo.
Hoy, como ayer, podemos seguir disfrutando de la eterna misericordia de Dios. ¡Gracias a Dios por su amor sin límites! Disfrutá lo que no tiene límite.
REFLEXIÓN – Aprovechá que no termina.

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