1 de mayo – Trabajador

“Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, (. . .)” Efesios 6:7 (NVI)
Hoy es un día feriado: se celebra el día internacional del trabajador. Para recordarlo, el año pasado los trabajadores hicieron un acto en pleno centro porteño y cortaron todas las avenidas y las calles más transitadas de la ciudad, generando un caos que nos hizo imposible entrar o salir de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los que debíamos ir a trabajar. Así que aprovechamos para utilizar el feriado en poder descansar.
Por la noche, hablamos con mi mamá por teléfono y nos respondió algo apurada. “Nos estamos yendo a la actividad de los viernes, hablamos después”, nos dijo. La actividad, es una reunión para adolescentes y jóvenes que se realiza en la iglesia de mis papis todos los viernes por la noche. La instituyó mi papá hace más de 30 años, y desde entonces, muchas generaciones han pasado y han sido educadas en esa actividad. Hubo también diferentes líderes y responsables en ella, y cada uno le aportó su influencia personal.
Pero después de 30 años, mis papis no querían llegar tarde a la actividad de los viernes. No tienen actualmente una responsabilidad directa, pero desean estar. En el presente, la iglesia de Calzada tiene un grupo estable de más de 80 adolescentes y jóvenes que son el fruto de esta actividad semanal.
Y me preguntaba, ¿Qué motiva a dos abuelos, que ya tienen más de 70 años, a permanecer concurriendo a una actividad donde el promedio de edad es de 21 años? La respuesta la dio Pablo hace más de dos mil años: el objetivo de servir a Dios de buena gana, con pasión, con compromiso, con constancia y con responsabilidad.
Hoy, que vivimos días de comodidad y conveniencia, donde cambiamos la forma de pensar según el mejor postor y abandonamos nuestras obligaciones con la menor excusa, mis papis siguen siendo un ejemplo impresionante. La fuerza y la constancia que tienen puestas al servicio del Dios de la Obra, los motivó para estar en la actividad el día del trabajador, cuando todos los demás estábamos en casa descansando.
Es tiempo de volver a la fuente. Es necesario replantearnos nuestra manera de actuar. Dios nos sigue convocando para seguir trabajando para Él de una manera digna y constante. Que en el día del trabajador, puedas servir a Dios de buena gana. Ponele pasión a tu vida, Dios lo vale.
REFLEXIÓN – Podés ser un trabajador de Dios.

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