15 de enero – Miembro

“Para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros.” 1° Corintios 12:25 (RVR)
Hay una fábula muy antigua que refiere lo siguiente: Había un hombre que quería saber la diferencia entre una comunidad cristiana (pero de verdad, no nominal) y una comunidad no cristiana. Le interesaba conocer qué distingue a una persona verdaderamente cristiana, es decir, que vive como Cristo espera que lo haga, de otra que no hace caso de las enseñanzas que Cristo nos dejó. Y para ello consultó al hombre más sabio del pueblo.
El sabio lo llevó primero a una casa muy grande que tenía un comedor hermoso, donde había muchas mesas con comidas exquisitas. Estaba muy bien iluminado y era muy bello. Todas las personas que estaban en ese comedor tenían dos defectos: No podían flexionar los brazos y tampoco la cintura. Como consecuencia, no podían llevar los alimentos a su boca y estaban raquíticas y famélicas. Parecían cadáveres caminando. Todas estaban grises y tristes.
El sabio lo llevó luego a otra casa muy grande que tenía un comedor hermoso, donde también había muchas mesas con comidas exquisitas. Estaba muy bien iluminado y era muy bello. Como en el caso anterior, todas las personas que estaban en ese comedor tenían dos defectos: Tampoco podían flexionar los brazos ni la cintura. Pero, lo distinto de las otras era que estaban muy bien alimentadas, alegres y felices.
¿Cuál es la diferencia entre ambos salones? ¿Por qué hay tanta divergencia entre los individuos si los lugares y las condiciones son similares? preguntó asombrado el hombre.
Porque en el segundo salón, como ninguno puede comer solo dado que no pueden flexionar ni brazos ni cintura, las personas se dan de comer unas a otras en la boca dijo el sabio.
La iglesia de Cristo es un cuerpo, y vos sos un miembro. Tu responsabilidad es actuar como cristiano y preocuparte por los otros miembros. El egoísta sólo piensa en sí mismo y por ello genera divisiones y problemas. La ayuda solidaria, el gesto amable, la sonrisa oportuna, la mirada de amor, el abrazo sincero, son actitudes que además de cuidar generan unión. El miembro que no actúa así es un miembro inútil, porque no provee para la unidad.
Es hora de levantar la mirada y ver por las necesidades del otro. Es tiempo de despertar, de empezar a ocuparnos por la familia de Dios.
REFLEXIÓN — Un miembro inútil, es un miembro enfermo.

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