19 de Diciembre – Espera

“María se encontraba encinta y, mientras estaban en Belén, se le cumplió el tiempo del alumbramiento.” Lucas 2:6
Espera
¿Dónde estaba la euforia posterior al anuncio del maravilloso ángel? Habían pasado ocho meses de esa noticia y la panza de María estaba por estallar. En cualquier momento iba a nacer su hijo. Ella había recorrido muchos kilómetros junto a su prometido José hasta llegar al pueblo de Belén por causa del censo romano. Estaba cansada, molesta por el viaje, agotada y se sentía muy pesada.
Había vivido los últimos meses señalada y marginada. Era una madre soltera. Si su prometido la hubiera denunciado, ella habría muerto apedreada por semejante falta. ¡Quien iba a creer que el hijo que esperaba había sido concebido por el Espíritu Santo! ¡Qué mentira tan demente! Si al menos hubiera argumentado una violación, hubiera sido más creíble.
Pero José no la denunció. Este hombre de Dios, le creyó a María y decidió aceptarla y soportar con ella la crítica de todos sus conocidos. Si él no la había embarazado, algún otro lo había hecho, y eso dejaba muy mal parado a José. El censo les dio algo de paz. Emprendieron el viaje a Belén agradeciendo poder salir del entorno donde eran señalados. Nadie los comprendía, nadie los contenía. El exilio les dio algo de tranquilidad.
Y finalmente llegan a Belén. El pueblo que fue siempre pequeño y muy tranquilo, estaba abarrotado de personas. El censo había inundado la ciudad de visitantes. Y mientras estaban allí, se cumplió el tiempo del alumbramiento. Pero tres días antes, en la mente de María, habrá habido mucha duda, inquietud, preocupación y angustia.
Nada estaba claro. No podía explicar lo que estaba pasando, porque ni ella misma lo entendía. Pero el Plan de Dios se estaba llevando a cabo con perfección. Nada estaba saliendo mal para Dios, aunque para María, las cosas no estaban tan bien.
A veces Dios nos pide un tiempo de espera. Cuando las cosas no son tan claras, cuando hay dudas, cuando nada es seguro, deberíamos aprender del ejemplo de María y esperar. Dios sabe por qué pasan las cosas, y en su Plan Perfecto, sabe que es lo mejor y necesario para tu vida. Tal vez estés con dudas, no tengas claridad para tu futuro, haya sombras en tu horizonte y te cueste ver el camino. No te alejes de Dios.
REFLEXIÓN – Esperá en Dios. Es lo mejor.

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