20 de Noviembre – Entendimiento


¿De qué le sirve al necio poseer dinero? ¿Podrá adquirir sabiduría si le faltan sesos?” Proverbios 17:16 (NVI)
Entendimiento
Surgió en la tele un mediático que quería algo de fama y prensa. Era el hijo de un importante empresario de golosinas de Argentina, quien a fuerza de utilizar su dinero logró un lugar en la televisión, en los programas de chimentos. Puso una obra de teatro donde él era el protagonista y estuvo en las tapas de las revistas y en los programas de televisión durante un tiempo.
Hizo de su vida un reality, se mostró sin filtros. Mostró sus autos, sus mansiones, sus viajes, sus novias y novios, su vida extravagante, sus operaciones, su cuerpo musculoso, sus excesos. También se lo vio demacrado, con serios problemas óseos (en columna y rodilla), abusando del consumo de morfina para aliviar sus dolores.
Repentinamente murió. Los programas televisivos hicieron un réquiem de su vida, y el comentario que todos hacían era el mismo. Este hombre había tenido un montón de plata, lujos y placeres, pero en el fondo no había tenido nada. En el repaso de sus notas, siempre quedaba un dejo de tristeza y dolor por no ser amado.
Mientras veía estos resúmenes, me acordé de este texto de Salomón. Parecía haber sido escrito luego de la muerte de este farandulero. No le sirve de anda al necio poseer dinero, aunque tenga una fortuna porque no la sabe aprovechar. Definitivamente, es necesario el dinero. Dios quiere que estudiemos y que nos esforcemos para superarnos cada día, y que trabajemos duro para mejorar nuestro estándar de vida. Su llamado de atención es que el dinero no sea el centro de la vida, que no sea una obsesión.  El medio no es un fin en sí mismo, sino que es solamente un medio.
El problema es que los tontos se ciegan con el dinero y pierden el sentido. No hay nada peor que un pobre con dinero, se vuelve pedante. No hay nada peor que un rico con dinero, se vuelve presumido y orgulloso. No hay nada mejor que un cristiano con dinero, porque va a colaborar y asistir al Reino de Dios.
Sirve tener dinero pero con entendimiento y discernimiento espiritual, para saber bien de dónde viene y cómo usarlo. La sabiduría divina para el uso y la actitud espiritual para vivir, no te la da una billetera abultada sino la guía del Espíritu.
REFLEXIÓN – ¡Qué tengas entendimiento!

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