21 de Septiembre – Deleite


“Deléitate asimismo en Jehová y Él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4 (NVI)
Deleite
Estamos en días en los que todos nos quejamos, vivimos permanentemente pensando en lo que no tenemos y envidiamos al que tiene algo más que nosotros. Siempre nos falta algo y no estamos satisfechos con nada, nada nos alcanza. Si tenés un vaso con agua hasta la mitad ¿cómo lo ves, medio lleno o medio  vacío? Tu respuesta es justamente lo que hace la diferencia en la vida. El ser humano constantemente ve el vaso medio vacío porque siempre piensa en lo que le falta, es un insaciable crónico.
Dios nos creó y nos dio una vida abundante, una vida completa, una vida mejor, no en términos materiales o de salud o de status social sino una vida en Cristo. Y prometió que si permanecemos en Él y su Palabra permanece en nosotros, nos va a dar todo lo que le  pidamos.
¿Estás pidiéndole algo a Dios y no tenés respuesta? Mirate un poco para adentro, fijate cómo es tu fidelidad, tu obediencia, tu vida devocional, tus pensamientos, tus miradas, tus actitudes, ¿reflejan a Dios? Deleitarse en Dios es justamente eso, es estar tan deseoso de vivir como Él quiere, de actuar como Él desea, de pensar como Él pide, que encontramos placer en ello. A veces solo tenemos en cuenta la segunda parte del texto y queremos que Dios nos dé todo lo que deseamos, pero no cumplimos con la condición que Dios pone de deleitarnos en Él.
Algunos piensan que el cristianismo es una serie de reglas de “No hacer”, y no se dan cuenta que en realidad, el cristianismo es una vida totalmente libre. La libertad tiene límites, no es caprichosa, es equilibrada. Dijo un filosofo hindú “Ama y haz lo que quieras”. Por eso dijo Jesús que pidiéramos y el Padre nos daría (si es que permanecemos en Él). Quizá te parezca muy utópico, quizá estás decepcionado, quizá estás cansado. Es tiempo de volver.
A veces nuestras actitudes impiden que Él obre con generosidad. Antes de comenzar a pedirle a Dios, hacé un balance interior y fijate cuánto deseas tener comunión con Dios, cuánto disfrutas de las reuniones, cuántas ganas tenés de leer la Biblia. Fijate si te deleitás con Dios.
En vez de quejarte, ponete en acción, hacé un balance interior y deleitate en Jehová.
REFLEXIÓN – Deleitarse es ganar.

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