27 de Agosto – Compañía


Con todo, yo siempre estuve contigo, me tomaste de la mano derecha.” Salmos 73:23 (NVI)
Compañía
Cuando era chico fui a un campamento y recuerdo que a la noche hicimos un juego de luces y sonidos. Había que encontrar a los líderes que tenían algún sonido o linterna de colores, pero nosotros no podíamos usar linternas. Era un juego a oscuras en una noche sin luna, muy oscura, y estábamos jugando en un bosque.
Me acuerdo que tenía miedo porque no se veía nada. El bosque estaba muy oscuro, no había luna y yo estaba solo. Me quedé parado, quieto en la oscuridad, no sabía a dónde ir. No quería seguir jugando, solo quería un poco de luz. Quería que alguien me ayudara, me diera su compañía.
En ese momento, pasó uno de los líderes y me pidió que lo ayudara a encontrar el camino de regreso. Él no estaba perdido, lo hizo solamente para darme confianza y ayudarme. Me tomó de la mano y volvimos al campamento. Yo volví muy tranquilo y seguro. Iba acompañado.
Cuando uno crece le da vergüenza admitir sus miedos y dudas. Nos acostumbramos a formar una muralla de contención y nadie sabe qué nos pasa realmente. Escondemos muy bien nuestros sentimientos más íntimos pero eso es un grave error, porque al esconderlos, solo tapamos lo que nos pasa, pero nunca lo solucionamos.
Dios conoce nuestro interior. Él sabe de tus miedos, de tus luchas, de tus angustias y de tu soledad. No hace falta estar perdido en un bosque oscuro para que Dios sepa tu estado de ánimo. No hay nada que se le escape a Dios.
Dios nunca te deja solo, siempre está a tu lado, y siempre está dispuesto a tomarte de la mano para darte seguridad. Él nunca se aleja, nunca se duerme, nunca se cansa, siempre te cuida.
No hay miedo que te aleje a Dios. Él es el refugio seguro, la roca estable donde podemos afirmarnos. Dios es garantía. Dios es seguridad. Dios es completamente confiable, nunca te va a fallar.
Puede ser que hoy te sientas solo o triste. Quizá estás parado sin saber a dónde ir. Quizá estás angustiado, sin respuestas. No te desanimes, no estás solo. Dios está con vos. Él siempre está cerca.
Dios quiere tomarte de la mano y darte tranquilidad. Él puede darte paz. No lo sueltes. El quiere darte tranquilidad.
REFLEXIÓN – Dios siempre es compañía.

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