29 de enero – Libertad

“Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.” Juan 8:36 (NVI)
 
Jaime Barylko, en uno de sus libros, dejó plasmada la siguiente reflexión: Si dejo a un niño cruzar la calle cuando quiera, no le estoy dando libertad, más bien lo estoy abandonando a la posibilidad de que sufra un accidente. Fuimos modernos y nos equivocamos. Sembramos aparente libertad y cosechamos una juventud sin ideales, resentida, muy lejos de la felicidad, desorientada, porque nos equivocamos.
Libertad es la opción de elegir. Y para ello hay que estar previamente documentado, informado, educado. Dejarse arrastrar por lo que uno siente no es libertad, es indolencia. Es ser una hoja en el viento. La inteligencia emocional, justamente, consiste en controlar las emociones para encaminarlas hacia una creatividad inteligente, hacia un bien. La espontaneidad en sí no tiene, en principio, nada de bueno.
Encontré en estos párrafos una exquisita definición de la realidad, fuera del contexto de la Biblia. Y, sin embargo, es una evaluación de la realidad que está determinada por los parámetros divinos. Es lo que Jesucristo explicaba cuando nos proponía la verdadera libertad.
Libertad no es hacer lo que quiero cuando quiero. Eso es un falso concepto de nuestra voluptuosa sociedad actual. Porque no existe una auténtica libertad si con ella genero daño a otros. Libertad no es poner la música al máximo a las cuatro de la mañana porque a mi me gusta. Seguramente, voy a molestar mucho a algún vecino.
Libertad es saber elegir entre las opciones disponibles con una mente racional, correctamente informado y conociendo las consecuencias de cada acto. No podemos decidir bien si basamos nuestra elección en nuestros gustos, deseos, o estados de ánimo, porque éstos son cambiantes y engañosos.
Jesucristo plantea la libertad verdadera sobre la base del conocimiento de la Biblia como paradigma para definir el bien y el mal. Si decidimos teniendo como guía al Espíritu Santo y pensamos con la mente de Cristo, nuestras decisiones van a estar contenidas en un marco de completa libertad y equilibrio. No hay excesos en la libertad, ni descontrol, ni daño.
Algunos usan la libertad como excusa para justificar su libertinaje, que es el abuso de la libertad. No me imagino a Jesucristo cometiendo algún exceso, o descontrolado. Y Él es el creador de la libertad. Por eso hoy te ofrece una alternativa para que decidas bien. Si Jesucristo te libera el pensamiento, vas a poder elegir libremente. Probá.
REFLEXION – Viví libre, viví como Jesús.

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