7 de Mayo – Reloj

“Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:15-16
Reloj
Escuchamos muy seguido: el tiempo pasa volando, sobre todo cuando estamos disfrutando lo que estamos haciendo. O “no pasa mas la hora” cuando nos estábamos aburriendo y no tenemos nada que hacer. Pero el tiempo no va más rápido o más lento, según nuestra urgencia o aburrimiento. Lo que se modifica es la manera de utilizarlo. Leí este comentario que vale la pena repensarlo:
Para comprender el valor de un año, habla con el alumno que reprobó.
Para comprender el valor de un mes, habla con la madre de un bebe prematuro.
Para comprender el valor de una semana, habla con el redactor de un semanario.
Para comprender el valor de un día, habla con el obrero que debe alimentar seis hijos.
Para comprender el valor de una hora, habla con los amantes que ansían verse.
Para comprender el valor de un minuto, habla con la persona que no alcanzo el tren.
Para comprender el valor de un segundo, habla con quien sobrevivió a un accidente.
Para comprender el valor de una milésima de segundo, habla con quien gano la medalla de plata en las Olimpiadas.
A veces vivimos mal porque no nos importa perder el tiempo. Pasan los días sin que nos preocupe. Perdemos el tiempo sin darnos cuenta. Vivimos sin que nada nos motive o nos impacte. No tenemos motivación, ni objetivos en la vida. Solo los inmediatos y urgentes.
Pasan las semanas y seguimos igual, no cambiamos nada, no nos apura nada. Dios no nos motiva y estamos estancados y sin objetivos. Solo nos importa satisfacer nuestras necesidades urgentes, y postergamos durante un tiempo indefinido las demandas de Dios.
Perdimos la conciencia de lo urgente y necesario. Por eso Pablo nos recomienda que andemos con diligencia. Cuidando nuestro tiempo como si fuera un tesoro precioso. Porque lo es. El minuto que hoy perdiste ya nunca lo vas a poder recuperar. El tiempo que insumiste hoy, no se puede volver a recuperar.
Valora tu tiempo, aprende a cuidar tus minutos cotidianos. Dale a Dios la prioridad en tu reloj diario. No te sumes a esta moda del ocio y de la perdida de tiempo. Aprende a usar al máximo tu calendario, para que cada minuto que vivas, lo vivas en plenitud.
REFLEXIÓN – Ojo con tu reloj.

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