21 de Diciembre – Urgencia


“Cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.” 1 Samuel 17:48 (NVI)
Urgencia
Hoy se instaló la cultura de la postergación. Si se puede dejar de hacer algo ahora para hacerlo después, esta bien. Dejamos para mañana el pago de un impuesto, la tarea del colegio, el llamado a un amigo, el trabajo que nos pidió el jefe. Postergamos las decisiones y las acciones.
David se dio prisa cuando tuvo que actuar. La situación era totalmente adversa. Debía pelear contra un gigante, un hombre maduro, un soldado preparado, con las armas más sofisticadas de ese momento, y él era un adolescente, con una gomera y 5 piedras.
¡Se estaba jugando el futuro de todo un pueblo! El perdedor condenaba a su pueblo a ser esclavo del otro. Si David perdía, además de perder la vida, iba a perder la libertad de su familia, de sus amigos y del pueblo de Israel.
Debe haber sido terrible la presión sobre David por la responsabilidad que tenía. Si perdía, todos serían esclavos. Y tenía todas las de perder.
Pero cuando llegó el momento, en lugar de esconderse detrás de un árbol para buscar un momento más oportuno para atacar (o para escapar), David corre hasta la línea de batalla. Estaba decidido y nada lo iba a detener. Había urgencia en sus pies y en su corazón.
Hoy el mundo es nuestro enemigo, y tenemos una batalla durísima que pelear. Debemos mostrar al compañero del colegio, al amigo del barrio, al compañero del trabajo, a la señora del almacén que Cristo puede cambiar la vida, que Cristo puede dar esperanza, que Cristo es el Salvador.
No tenés tiempo para dejarlo para mañana. La urgencia golpea tu puerta, y tenés que responder. No des más rodeos, apurate para la batalla.
Tenés que apurarte y darte prisa. No dejes para mañana este llamado de Dios. Es necesario que seas protagonista, y que tu luz alumbre a esta humanidad perdida que va camino al infierno.
Hoy es necesario, que con urgencia, todos tus conocidos sepan que Jesús es el Salvador. El alma eterna de tus conocidos depende de tu valor. No dejes para mañana lo que tenés que hacer hoy.
REFLEXIÓN – Apurate, la urgencia no espera.

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