1 de Septiembre – Soluciones


Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los  escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mis manos.” 1 Samuel 17:45-46 (NVI)
Soluciones
La historia de David y Goliat es casi un clásico universal, es la historia de la victoria imposible. Goliat era un gigante de casi 3 metros de altura y estaba desafiando a cualquier soldado de Israel para hacer una pelea. El vencedor le daría la victoria a su pueblo, ahorrando muchas vidas. En Israel no había ninguno que quisiera enfrentarlo. Hasta que aparece David, un adolescente pastor de ovejas. Hermoso, lampiño y pequeño, comparado con el aguerrido gigante, vencedor de cientos de batallas, sabio en la guerra y peligroso.
Era una lucha totalmente desigual. Espada, lanza, escudo, fuerza, agresividad y experiencia en mil campos de batalla, contra una honda y la inocencia de un niño, un simple pastor de ovejas que nunca había matado a nadie. Habrá sido muy duro estar en los zapatos de David, parado frente a un temible hombre, solo y lleno de miedo. Nadie quería estar en su lugar.
Pero Dios le dio la victoria a David. No fue por su capacidad, por su estudio, por su velocidad, ni por su puntería. Dios hizo el milagro de darle a David una victoria imposible porque David confió en Dios, puso su debilidad en Sus Manos y esperó.
¿Contra qué gigante estás peleando hoy? ¿Cuál es tu lucha? Quizá te sentís como David, en desigualdad de condiciones. Quizá pensás que no tenés esperanzas de salir victorioso, que estás condenado al fracaso, que las circunstancias son imposibles, que no hay manera de escapar de la situación.
Recordá que para Dios no hay nada imposible. El gigante más terrible es nada frente a Dios. Tu problema, por más grave que sea, no es imposible para Dios. Puede ser que para vos sea algo sin solución, muy pesado y sin salida, pero para Dios, nada es difícil. Él es Todopoderoso.
No te desalientes, no te desanimes, cuanto mayor sea el desafío, tanto mayor debe ser tu cercanía a Dios. Quizá estás esperando hace largo tiempo una solución. Dios tiene su tiempo, y actúa siempre de manera oportuna. Dios siempre responde.
REFLEXIÓN – Problemas grandes, soluciones infinitas: Dios.

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