1 de Octubre – Cansado


Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta.” Juan 4:6 (RVR)
Cansado
Me encanta la historia de la mujer samaritana por las cientos de perlas que tiene. Jesucristo iba de paso y se desvió un día de camino a pie para pasar por un pueblito de Samaria. No importa cuántos habitantes tenían la aldea, ni cuánto podían recaudar, ni cuántas personas importes había en el lugar. Cristo se desvió de su camino para encontrarse con una mujer.
Caminar bajo el sol del mediodía cansa. En ese entonces no había micros de larga distancia, ni autopistas, se caminaba hasta llegar a destino. Cuando finalmente, después de caminar toda la mañana llegan al pozo de Jacob, Jesús manda a sus discípulos a buscar algo de comer al pueblo. Tenían hambre, no había puestos de comida en el camino. Por ese Juan hace el comentario de que Jesús estaba cansado del camino.
En casa nos mudamos al piso de arriba y para eso desarmamos placares, camas y otros muebles. Con Miri subimos todo por la escalera, luego subimos la ropa y acomodamos. Al final del día, estábamos liquidados. Habíamos subido la escalera mil veces y teníamos las piernas acalambradas de tanto subir y bajar. Cansancio.
Jesús se sienta al lado del pozo y relaja las piernas. Se seca el sudor, se afloja el cinturón y estira las piernas. Estaba cansado. Mientras intentaba recuperar el aliento vio que a lo lejos se acercaba una mujer. Era el mediodía. Entonces se prepara para hacer lo que tenía que hacer, había caminado para eso y no le importó el calambre de las piernas, ni la espalda mojada de traspiración. Se levantó y esperó a la mujer.
Cuando era chico tenía la idea de que Dios no se inmutaba. Cuando leo este pasaje, veo que mi Dios padeció lo mismo que yo padezco. Jesucristo también se cansó y estuvo desanimado, y aún así, cumplió con lo que se había propuesto. Me encanta y alienta leer en la Biblia estas historias de situaciones comunes, de condiciones habituales, de cosas que yo sufro a diario y que Dios entiende.
Es asombroso pensar que el Dueño y Creador de todo, tiene la capacidad de comprender lo que me pasa, porque Él lo vivió primero. No sos el primero en caminar por ese camino, Jesucristo ya lo transitó antes y te entiende.
REFLEXIÓN – Cristo también estuvo cansado.

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