14 de Noviembre – Motivo


Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual.” Colosenses 1:9 (NVI)
Motivo
¿Por qué cosas orás generalmente? Clamamos a Dios cuando tenemos un problema, una enfermedad o un examen. Usualmente oramos antes de las comidas (es casi un rito), oramos en las reuniones si nos piden, pero difícilmente nos paremos voluntariamente. Algunas veces nos acordamos de orar por algún familiar.
Pero ¿cuándo fue la últimas vez que oraste por tu iglesia, pensando en cada hermano, en su vida y en su necesidad? Difícilmente lo hacemos porque estamos demasiado ocupados en nosotros mismos, y nos olvidamos del resto. A pesar de estar más conectados que nunca y tener más posibilidades ya que los mensajitos, la tablet, el celular y wifi nos permiten saber en directo hasta lo que está pasando en Japón, pero no nos interesa saber cómo está el hermano que vemos todos los domingos.
Es genial el ejemplo que nos deja Pablo en esta carta. Estaba escribiendo a algunos cristianos que vivían a cientos de kilómetros de su casa, personas a las que había visto poco tiempo, y era una de las tantas iglesias que Pablo visitaba. El grave problema de los predicadores que salen mucho es que difícilmente puedan recordar a muchas personas de cada viaje. Pablo podía.
Sin celular ni internet, les escribe esta carta para contarles cuál era el motivo de su oración diaria. No había visitado personalmente esta iglesia, pero había escuchado de ellos. Y desde ese momento, su oración personalizada por estos cristianos era para que puedan conocer plenamente la voluntad de Dios y tener sabiduría y comprensión espiritual. ¿Cuándo fue la última vez que oraste así por alguien?
Ni siquiera pedimos esto para nosotros, y mucho menos para otros. Nuestras oraciones revelan nuestro nivel espiritual. El mediocre tiene oraciones mediocres. Pablo era un ejemplo de espiritualidad y sus oraciones tenían el mismo perfil. Perdimos la conciencia de la oración, perdimos el hábito de orar. ¿Oraste este mes durante algo más de 15 minutos seguidos? ¿A cuántas reuniones de oración asististe en los últimos 3 meses? ¿Cuántas veces orás por día? Estos son indicadores de tu nivel espiritual. Si tus oraciones mejoran, estás mejorando.
REFLEXIÓN – Sos tus motivos.

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