3 de septiembre – Valioso

“Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, habían seguido a Jesús. Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo).” Juan 1:40-41 (NVI)
Andrés fue uno de los discípulos de Jesucristo que formaba parte del grupo más cercano a Él, pero que pasó a la historia a la sombra de su hermano. Incluso quedó siempre fuera de las convocatorias más íntimas de Cristo, de las que participaban Pedro, Jacobo y Juan. El Señor no lo llamó cuando ellos tres lo siguieron al monte de la transfiguración, ni cuando resucitó a la hija de Jairo, ni cuando fue a orar más lejos, en el monte de Getsemaní.
Cada vez que lo presentaban a Andrés, lo llamaban “el hermano de Simón Pedro”. Si no lo llamaban así, no lo conocían. Era un bajón ser un desconocido y tener un hermano famoso. Esta situación se repetía en forma cotidiana y habitual. Toda la vida, Pedro fue el dominante, y Andrés el sumiso. Pedro iba al frente y Andrés acompañaba.
Ese hombre increíble, fue seducido por la persona de Jesucristo y se convirtió en Su discípulo; casi el primero que Cristo tuvo. Y quien había vivido toda su existencia opacado por un hermano impetuoso, lo primero que hizo fue ir a avisarle que habían encontrado al Mesías. En vez de buscar un lugar de privilegio, de aprovechar la oportunidad para ser el primero y dejar de ocupar el segundo puesto, Andrés buscó a su hermano y lo convocó para seguir a Cristo.
A partir de allí, Pedro mantuvo su perfil de líder, y Andrés su perfil de anónimo. Solamente se lo nombra dos veces más en todo el Nuevo Testamento como “el hermano de Pedro”. Sin buscar aplausos para él, Andrés hizo lo que mejor sabía hacer. Llevó a su hermano para que conociera a Cristo.
Es notable que Jesucristo haya querido tenerlo entre los doce. Uno lo hubiera dejado de lado porque pasaba desapercibido. Pero para el Señor de Todo, un hombre como Andrés resultaba extremadamente valioso. Perfil bajo, humilde, pero súper eficiente. Hizo el trabajo que no se veía, pero que era fundamental. Y aunque estaba lejos del aplauso de los hombres, en el cielo era siempre muy valorado.
No todos podemos ser como Pedro, con ministerios tan visibles. Si Dios te eligió para que actúes como Andrés, dale gracias. Sos más que valioso e importante para la Obra de Dios.
REFLEXIÓN – Dios te utiliza como sos. Valioso.

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