20 de enero – Mesías

 


“Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo.)” Juan 1:41 (NVI)

El 20 de enero del 2009 asumió Obama como presidente de los Estados Unidos. Es el primer presidente afro americano que gobierna en ese país. Tuvo que suceder al presidente con peor imagen pública en la historia, enfrentar la crisis financiera más grave del país en 80 años y recomponer la imagen positiva y de confianza que su predecesor se encargó de hacer añicos, generando nuevos y peligrosos enemigos, potenciando las viejas enemistades y desgastando las relaciones de conveniencia. Sin embargo, había más de dos millones de personas con una temperatura de cinco grados bajo cero esperando su discurso de catorce minutos. Un hecho histórico sin precedentes.
Hubo dos sucesos significativos en la jura: Obama utilizó la misma Biblia con que había jurado Abraham Lincoln cuando fue presidente. Y, cumplió el sueño de Martin Luther King, asesinado en 1968: Sueño que un día mis cuatro pequeños hijos vivan en una nación donde no sean juzgados por su color de piel o por su carácter.
Se generó así un espíritu de fe y de esperanza. Como si Obama fuese una especie de Mesías redentor, un presidente tan carismático y popular como lo fuera el mítico J. F. Kennedy. Sin embargo, es difícil que este hombre y su equipo de especialistas puedan satisfacer las expectativas de todos. Eso sí que es imposible. Nadie puede hacerlo
Nadie, excepto Jesucristo. Él es el único y verdadero Mesías que tiene la autoridad y la divinidad para poder satisfacer a todos, para fundar un Reino donde la perfección, la santidad, y la justicia sean permanentes y cotidianas. Es cierto que hoy vivimos en una sociedad sin estos principios. Nuestras naciones están lejos de lo que Dios manda. Pero Jesucristo sigue siendo el Mesías. Solamente Él es ciento por ciento digno de confianza, el único que puede dar esperanza garantizada. Porque nadie más que Jesucristo puede cumplir todo lo que promete. Por eso es el Mesías; es el Rey que viene a cumplir.
No es necesario que lo votes, Él ya es Dios y Mesías. Pero sí es necesario que confíes en Él. Hoy podés comenzar a hacerlo. No hay otro que pueda reemplazarlo. Jesucristo es el Mesías. Es el Rey que cumple. No dudes de Su persona. Podés ser amigo del Mesías. Y eso también es un hecho histórico sin precedentes.
REFLEXIÓN – Confiá en el Mesías.

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