17 de febrero – Crisis

“Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él.” Filipenses 1:29 (NVI)
¿Cómo veía la crisis Albert Einstein?
Traducción adaptada de un texto de Albert Einsten escrito en la época de la crisis del ‘30.
Actitud frente a situaciones adversas, también llamadas crisis.
“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.
“La crisis es la mejor bendición que pueden experimentar personas y países, porque da origen a progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
En las crisis surgen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera una crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la que se sufre por incompetencia. El inconveniente de las personas y de los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de la crisis es promoverla, y callar u ocultar la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.” Albert Einstein (1879-1955)
Decir que hoy estamos en crisis es una obviedad absoluta. El mundo globalizado está sufriendo una terrible conmoción. Hay muchos que están soportando falta de trabajo, problemas sociales, persecuciones políticas, y apremios. Pero este concepto de Einstein va más allá de una crisis financiera. Es un concepto que se aplica a la vida.
Como cristianos también tenemos crisis, y frente a ellas, Dios nos plantea el mismo concepto que tenía Albert para enfrentar los problemas. La crisis es una oportunidad. Es triste, es desagradable, es dolorosa, es complicada y sería preferible no tener que padecerla. Pero es una oportunidad.
Porque más allá de la dificultad que se interpone en tu camino, no importa la magnitud de la crisis que estés atravesando, sino tu actitud frente a ella. En vez de quejarte o deprimirte, luchá para superarla, Dios está con vos y te ayuda. Es el mejor aliado anti crisis.
REFLEXION – Albert sabía mucho.

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