21 de Enero – Pasto

“Mis días son como la sombra que se va. Me he secado como la hierba. Pero tú, oh Jehová, permanecerás para siempre.” Salmo 102:11-12
Pasto
El sábado estábamos en la pileta con Miri y Juampi y comenzó a caer el sol. Justo en línea entre el sol y la pileta, había un tanque de agua que daba sombra sobre nosotros. Así que para tener sol durante más tiempo, decidimos correr la pileta. La vaciamos, la corrimos un metro y nos aseguramos que tendremos sol en la pileta durante más tiempo a partir de ahora.
Pero cuando corrimos la pileta, el pasto que estaba debajo de ella estaba seco y amarillo. Se notaba a simple vista donde había estado antes por la diferencia de color. Uno de los elementos vitales de la naturaleza para limpiar el aire es lo que aplasté con mi pileta. Ni lo pensamos, porque es solo pasto.
Cosas que se pueden perder sin culpa ni cuidado, porque no tienen valor: la sombra o el pasto. Nadie paga nada por ellos, porque su existencia es limitada e insignificante. El salmista compara nuestra vida con estos elementos, para hacernos entender el significado que tenemos en realidad.
Para Dios, que es eternamente perfecto, tu vida y mi vida podrían ser como ese pastito del parque que pisamos sin darnos cuenta o sin pedirle permiso. Es como esa sombra que pisamos cuando caminamos por la calle, nunca le pedimos disculpas. Son cosas que no existen para nosotros y por ello, no le prestamos atención.
¿Cuánto es 85 años en la eternidad? Eso es lo que somos comparados con Dios. Porque Dios es eterno. Tanto que el salmista dice que permanece para siempre, sin cambiar, sin envejecer, sin perder vigencia.
Y este concepto realza aun más la grandeza de Dios, que a pesar de ser tan pequeños y limitados, se acuerda de nosotros. ¿Cuánto duró tu último problema? ¿Cuánto duró tu último mal de amores? ¿Cuánto tu tiempo de desempleo? ¿Cuánto duró tu soledad? Compará ese tiempo con la eternidad de Dios y se convierte en nada.
Sin embargo, para Dios, esos momentos de tristeza y dolor en tu vida eran importantes. Porque para vos fueron una eternidad, aunque para Dios fueron apenas unos instantes, Dios comprendió tu dolor y estuvo cerca tuyo. Porque a pesar de ser tan eterno, Él siempre está a tu lado.
REFLEXIÓN – Somos mucho para Dios.

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