8 de Marzo – Juampi


“Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.” Mateo 3:17 (NVI)
Juampi
Hoy Juampi cumple 14 años y está hecho todo un hombre. Entró con toda su fuerza en la adolescencia con los problemas que esto trae para los padres. Se escucha muchas quejas de los padres de los adolescentes: que son desordenados, descuidados, desalineados, despreocupados, desentendidos, desmotivados y todos los des que se te puedan ocurrir.
Y no te voy a negar que muchas veces me quejo de la misma manera, esto incrementado por las dificultades que la enfermedad de Juampi conlleva, más su peso para moverlo que complica todos los traslados. Pero cada vez que miro a mi hijo hay una sensación que crece en mi interior: amor. No se puede explicar con palabras pero se siente el peso de la desesperación por que nada le falte. No es cualquier persona, es mi hijo. Y durante todo este tiempo intentamos hacer lo mejor para él.
Recuerdo cuando apenas nació era un pequeñito de solo 1,300 kg. Vivimos en la sala de Neonatología con Miri durante tres largos meses hasta que le dieron de alta. Luego llegó la noticia que nos devastó. Juampi tiene parálisis cerebral. Y todo mi universo se desmoronó. Tuve un profundo deseo de matarme. Y la única razón por la que no lo hice fue por Miri y por Juampi.
Siguieron años difíciles de crecimiento, problemas, alegrías, hasta que milagrosamente el gordito comenzó el jardín de infantes. Dolía verlo en su silla de ruedas con apenas 3 años, viendo cómo los demás chicos jugaban y él se quedaba quieto en un rincón del patio. Pero siguió dando pelea. Egresó del jardín y paso a la primaria.
Otro golpe al alma que fue difícil de superar. Pensamos que no iba a progresar y nos sorprendió de nuevo. Mes tras mes, año tras año, nuestro pequeño titán crecía y se multiplicaba. Aprobaba y pasaba de año. Hasta que finalmente egresó de la primaria, sin que le regalen ninguna nota.
Luego comenzó la secundaria, la responsabilidad, mayores tareas y problemas. Y nuevamente Juampi demostró que está hecho de una madera especial. Mi hijo es increíble, siempre me hace reír y su sonrisa y abrazo me curan todas mis tristezas. Y sobre todo su enorme fuerza de voluntad para seguir adelante es inspiradora en mi vida.
No sería ni la mitad de lo que soy hoy si no hubiera tenido a Juampi de hijo. Y si hoy me falta, simplemente me muero de tristeza. No soportaría un solo día sin que mi Juampi me diga “Pa”, solo para no pedirme nada. ¿Cómo no voy a entender a Dios cuando dijo esto de Jesucristo?
REFLEXION – ¿Quién te complace? Disfrutalo.

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