21 de Marzo- Otoño

“Entonces él enviará la lluvia oportuna sobre su tierra, en otoño y en primavera, para que obtengan el trigo, el vino y el aceite.” Deuteronomio 11:14
Otoño
Para el judío, el cambio de estación significaba la posibilidad de comenzar una buena cosecha y asegurarse una buena provisión de comida para la siguiente mitad del año. Eso generaba mucha expectativa y trabajo. Porque con la combinación de ambas, se aseguraba un buen futuro.
Ellos sabían que una buena cosecha, depende de las lluvias que reciban, del trabajo de preparar la tierra, sembrar la semilla, y levantar la cosecha en el momento oportuno. Con el cambio de estación, los agricultores tenían una nueva oportunidad. No importaba que hubiera pasado la cosecha anterior. Ahora todos estaban en las mismas condiciones.
Hoy comienza el otoño en Argentina y Dios nos presenta el mismo cuadro que a los antiguos agricultores judíos. Seguramente, no vas a plantar nada y tal vez vivas muy lejos de un poco de pasto. La mayoría de nosotros estamos rodeados de cemento, smog y edificios.
Sin embargo, el cambio de estación también nos presenta a nosotros una nueva oportunidad de parte de Dios. Él había prometido ofrecer la lluvia temprana y la lluvia tardía, si su pueblo obedecía sus mandamientos. Con esto, los hombres de Israel se aseguraban una buena cosecha.
Hoy Dios sigue ofreciendo su lluvia de bendiciones para sus hijos. Él tiene las ventanas de los cielos abiertas para derramar sobre nosotros toda la frescura de su Gracia y solo está esperando. Hay algo que no ha cambiado. Dios siempre llega a tiempo.
Tal vez estás pasando por un momento de sequía y tristeza en tu alma. Y en lugar de estar pleno y feliz, tienes el corazón marchito de angustia, o seco de problemas. Dios vuelve a decirte hoy lo que le prometió a los judíos tantos años antes.
Él quiere enviarte su lluvia de bendición y satisfacer tus problemas. Pero espera que vos hagas tu parte. Si estás cansado o decepcionado, si no tienes ganas, si estás indiferente a lo que Dios te pide, si no te interesa agradarle porque pensás que no responde a tus suplicas, hoy es tiempo de cambiar.
Que la nueva estación despierte en tu corazón un sincero deseo de buscar a Dios, para que prepares la tierra de tu alma para recibir las lluvias de bendición de Dios.
REFLEXIÓN – Recibí este otoño, la lluvia de Dios.

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