29 de Marzo – Consuela

“Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: La muerte ha sido devorada por la victoria.” 1 Corintios 15:54
Consuela
La muerte es la situación más traumática que el ser humano debe enfrentar en su vida. Siempre genera angustia, tristeza y dolor. No hay manuales para prepararse para ese momento. Y haber pasado por una experiencia similar, no te ayuda para evitar el dolor la siguiente vez. Alcanza con ver la situación que genera cada velorio. No hay consuelo para los familiares del muerto.
Gracias a Dios, los cristianos tenemos otra esperanza. La seguridad que Dios nos da al salvarnos nos asegura que al morir, tenemos un lugar reservado en el cielo. Y por esta esperanza, es que frente a la muerte, podemos verla con otros ojos.
Sin lugar a dudas, también habrá lágrimas, dolor, angustia y mucha tristeza. La separación siempre genera eso. Pero suele suceder que en los velorios cristianos no se percibe ese desconsuelo y esa angustia sin límite. No hay desesperación. Hay mucho dolor por la muerte del ser querido. Negarlo sería una tontería. Pero a pesar de ello hay consuelo en sus corazones. ¿Cuál es la razón de la paz que hay en medio del dolor por la separación?
El hijo de Dios sabe que morir no es el final del camino, es solo la puerta para entrar en otra etapa de la vida, infinitamente mejor de la que dejamos acá en la tierra. Dios nos ha prometido a sus hijos vivir para siempre en un lugar donde todo es perfecto.
¿Qué será abrir los ojos en el cielo por primera vez? El último recuerdo antes de trasponer la entrada a la presencia de Dios serán los familiares que rodeaban la cama, o el auto que venía de frente que provocó el accidente. Pero ¿qué sentirán los hijos de Dios en esos primeros minutos en el cielo? Cuesta mucho imaginarse que podría suceder.
La sorpresa será total al ver tantos seres celestiales que solo desean satisfacer los requerimientos de Dios, o los edificios de la ciudad celestial, o los hermanos que partieron antes y nos dan la bienvenida. Pero estoy seguro que lo que más va a impactar al llegar allá va a ser poder ver al Señor Jesús, dándonos la bienvenida, llevando aun las marcas de la cruz.
REFLEXIÓN – Saber que va a pasar consuela mucho.

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