3 de Febrero – Generosidad


“A Jehová presta el que da al pobre, el bien que ha hecho se le devolverá.” Proverbios 19:17 (RVR)
Generosidad
Hay textos en la Biblia que a veces uno esquiva. Este es uno de ellos. Porque nos compromete con una realidad que uno quiere evitar. Dios nos llama a ser generosos. A mirar por las necesidades del otro, a ver que el prójimo esté satisfecho.
Y al leer este texto uno siempre piensa solamente en dinero. Pero es mucho más amplio. Hay cosas que el dinero no puede comprar.
El principio regulador de la vida debería ser justamente este, el que da desinteresadamente, con generosidad, será recompensado por Dios. Hay quienes quieren hacer de esto una regla matemática. Si doy 3, Dios me devuelve 3 más los intereses.
Pero no es así. Dios tiene otro concepto de la generosidad. Lo dejó demostrado en la cruz. Ese es el ejemplo más increíble de lo que significa dar. La generosidad para Dios no puede medirse en términos económicos solamente. Pensar así es ser necio, es limitar a Dios.
Jesucristo dio su vida cuando nadie se lo pedía, cuando todos le daban la espalda, cuando nadie se lo agradecía, y sin esperar ninguna retribución. Lo hizo solo por amor.
Y Dios quiere que actuemos igual. Que seamos generosos, generosos en nuestras sonrisas, en nuestras muestras de cariño, en nuestras palabras de aliento, en nuestros abrazos, en nuestras caricias, en nuestro amor.
Pero aún más, que seamos generosos con nuestros bolsillos. Porque si bien el dinero no compra la felicidad, ayuda mucho. Somos muy selectivos cuando se trata de dinero, y deberíamos ser más como Dios. Y no sirve el amor que abraza si hay hambre o necesidad. El abrazo, por más lindo que sea, no sirve para calmar el hambre. Generosidad es ver la necesidad del otro y suplirla dentro de las posibilidades propias. Ser generosos con nuestro dinero, con nuestros bienes, con nuestro afecto.
Hoy es un buen momento para hacer un balance y analizar cómo somos. Sin pensar en lo que el resto hace, pensar en la actitud propia. Y mejorar. Ser generoso no es una alternativa, es una exigencia de Dios.  Pero es a la vez, es la responsabilidad que mayores beneficios trae, porque el beneficio es doble, para el que da y para el que recibe.
REFLEXIÓN – La generosidad es la inversión que más altos intereses rinde.

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