30 de septiembre – Revés

“Mejor es el pobre que camina en integridad que el de perversos labios y fatuo” Proverbios 19:1 (RVR)
Hay una vieja canción que escrita por María Helena Walsh que se llamaba “el Reino del Revés”. Y parece que hoy vivimos esa realidad que ella describió. El bueno es malo y el malo es bueno. El corrupto, es bien visto, y el honesto, es un tonto. El ladrón de bancos es un señor respetable, y el hombre que no se queda con un vuelto es un necio. Este mundo de hoy, tan conflictivo y mentiroso, es la inversa de lo que Dios desea para cada ser humano.
Para Dios la honestidad es un bien inestimable. Por eso, un pobre materialmente hablando pero que es honesto, es infinitamente más valioso que un rico, pero deshonesto. Es cierto que un rico honesto es también infinitamente más valioso que cualquier deshonesto. Pero es más difícil encontrarlo, porque el diablo es muy hábil, y sabe que el dinero es un medio muy bueno para hacer pecar a cualquier cristiano.
A lo mejor hoy te encontrás ante la disyuntiva de ganar algún beneficio con tan sólo hacer algo que sabés que es incorrecto. Quién sabe, quizás una pequeña mentira para salir de un apuro o ganar una promoción en tu trabajo, etc.
Pero aunque el beneficio sea grande, no cedas a la tentación, recordá que es mejor ser pobre con honestidad que ser rico con deshonestidad. El mundo piensa que con tal de ser rico, no importa cuán deshonesto se es, pero Dios tiene una forma muy distinta de pensar.
El fin no justifica los medios. Y para Dios no hay grises. No existen para Dios mentiritas blancas, o situaciones que no son tan malas. O está bien, o está mal. Dios no es ambigüo. Es terminante. Es muy fácil deslizarse, en esto de la honestidad. Estamos tan rodeados de situaciones deshonestas, es tan común que todos roben, que hasta pareciera que está bien. Hay que sacar la mejor tajada, porque si no, la agarra otro, es la idea generalizada.
Sin embargo, para Dios la honestidad es la marca del cristiano. Cualquier profesión puede corromperse, pero Dios desea que sus hijos se mantengan limpios.
Este es tu llamado a la honestidad. Aunque estés solo, aunque nadie te vea, aunque la oportunidad sea única, aunque lo necesites mucho, no cedas. Dios te quiere honesto.
REFLEXIÓN — El que es fiel en lo poco, puede ser fiel en lo mucho.

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