4 de Enero – Regla


“Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio.” Hebreos 9:27 (NVI)
Regla
Murió Sandro. Desde el 20 de noviembre del 2009 cuando le hicieron el doble trasplante de corazón y pulmones, estuvo delicado en terapia intensiva. Tuvo momentos de mejora que alentaron la esperanza de su recuperación. Pero en los últimos días, después de varias operaciones y de profundas infecciones su estado general desmejoró notoriamente. Finalmente, el 4 de enero del 2010 el ídolo murió.
Los programas de radio y televisión hablaron exclusivamente de este tema. Se velaron sus restos en el congreso de la nación y miles de personas pasaron por el salón de los pasos perdidos para despedir sus estos. Hubo más de 9 cuadras de cola de personas que quisieron darle el último adiós al cantante. Fue tapa de todos los diarios, y noticia de primera plana en todos los noticieros. La tristeza que había por el gitano era nacional.
Tres días antes había fallecido también la hermana de un compañero de trabajo. Estuvo en terapia intensiva por más de 20 días. Un cuadro grave y muy complejo. Finalmente, después de varias semanas de esfuerzos infructuosos, murió. No fue tapa de diario, apenas lo sufrieron sus tres hermanos y algunos amigos. Para muchos pasó desapercibido, y solo para su familia se sintió el terrible dolor de la separación definitiva. No hubo programas especiales de televisión para recordarla. Su muerte pasó más silenciosa.
Pero ambos tuvieron que enfrentar el juicio de Dios. La regla se aplica para los famosos y para los desconocidos. Para los adinerados y los de clase media. La muerte no hace diferencias y nos llega a todos. Y lo más terrible es que si Sandro o la hermana de Pedro no creyeron en Jesús como su salvador personal hoy están en el infierno por toda la eternidad.
Hay una regla que es común para todos los seres humanos. Dios determinó que muramos y después que seamos enjuiciados. Lo terrible del tema es que no hay excepciones y sin importar el sexo, la edad, la fortuna, la familia, la historia, la educación o la religiosidad de la persona, si no aceptaron el regalo de Jesucristo, la condenación es segura.
Y depende de vos y de mi que los que no conocen el plan de salvación puedan conocerlo. ¡Que podamos tomar conciencia de la urgencia de este tema! ¡Avisale a tus parientes y amigos!
REFLEXIÓN – La regla no tiene excepciones.

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