7 de Marzo – Esplendor

«En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.» Apocalipsis 1:16

Esplendor
La imagen que tenía Juan en su mente era muy triste y traumática. Fue el único de los apóstoles que estuvo al pie de la cruz cuando Jesucristo moría. Tal vez porque era el más joven de los apóstoles, tal vez porque era el que más amaba al maestro, tal vez porque era el mas amigo de Maria, Juan estuvo al pie de la cruz, viendo a su Maestro desgarrado, golpeado y lastimado, provocando su agonía lenta y tortuosa.
Después Cristo resucitó de los muertos y Juan lo vio, estuvieron juntos cuarenta días, hasta que lo vieron ascender al cielo en gloria. Sesenta años más tarde, el anciano Juan no tenía nada de aquel joven. Estaba exiliado en una isla prisión. Era el último de los apóstoles vivos. Todos los demás habían sido asesinados con torturas por seguir a Cristo. Solo él quedaba vivo.
Y su fidelidad a Dios, durante tantos años, fue recompensada. Había en su mente, una imagen dolida de Jesucristo, la misma que muchas veces tenemos de Él. Nos quedamos con la visión de Cristo en la cruz, el Salvador sangrante y dolorosa. Pero esa fue solo una visión parcial de Jesucristo. Tal vez Juan, en aquella isla necesitaba ver de nuevo la Gloria de Cristo, para morir tranquilo. Y Jesús se la ofreció.
Lo que vio Juan ese día fue la imagen misma de la potencia de Dios, la magnificencia de la plenitud de Jesucristo. Juan pudo ver todo el resplandor de la presencia de Jesucristo. Iluminaba más que el sol, brillaba más que toda la luz del mediodía. No es que hubo dos Jesucristo distintos. Fue el mismo. Y eso lo hace aun más grande.
Cristo fue Dios y hombre a la vez, pero durante su vida en la tierra, Él se había despojado de toda su gloria. Estaba escondida debajo de su piel de hombre. Jamás la perdió, solo que dejó de manifestarla. Y antes de morir, Juan pudo verla de nuevo. Y volvió a sentir lo que sentía cuando era joven, y se recostó en el pecho de su Maestro, la última noche que compartieron.
¿Qué visión tienes de Jesucristo?
REFLEXIÓN – ¿Viste la Gloria de Jesús hoy?

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