7 de Septiembre – Elección


“Este es el mensaje que han oído desde el principio, que nos amemos unos a otros.” 1 Juan 4:11 (NVI)
Elección
La realidad actual que se vive en Palestina es terrible. No se puede creer tanta violencia racial. Se matan israelitas y palestinos todos los días. Cada día hay más violencia y más destrucción. La franja de Gaza es un hervidero. Isis y AlCaheda violentan cada vez con mayor fuerza las sociedades supuestamente enemigas.
Algo parecido pasa en Irlanda. El odio entre católicos y protestantes no tiene límite. Se mata sin pensar a quién. No hay control, no hay ley, no hay respeto, no hay amor. Parece increíble que los mismos compatriotas se estén golpeando y matando por una diferencia religiosa. Justamente cuando la religión habla del amor y no de la guerra, cuando habla del perdón y no del odio.
Quien no es parte de ninguna de estas guerras ideológicas se cree mucho mejor persona porque no mata a nadie, porque no odia a nadie, porque está al margen de tanta locura.
Pero Dios nos pide que demos un paso más. No alcanza con no tomar partido por no usar la violencia. El cristiano debe ser un productor de amor. En un mundo marcado por la violencia y la guerra, debe vivir actuando con amor, aunque lo haga solo y nadie lo acompañe. El cristiano debe vivir en amor. No importa que no te devuelvan ese amor. Tu obligación, porque Dios lo manda, es amar.
Primero debe serlo en su casa, luego en la iglesia y luego en el barrio, en su trabajo, en su colegio, en su ciudad. Estamos acostumbrados a ser cómodos y condicionar nuestro amor. Queremos a los que nos quieren. El resto no importa. somos egoístas al dar amor.
Somos crueles con las burlas, con los chistes de mal gusto, con la discriminación, con el menosprecio, que son todas consecuencias de no amar como Dios quiere. Muchas veces lastimamos con las palabras o con el silencio. Dios no aprueba eso, Dios llama a eso pecado.
El amor que Dios te pide para los demás, es el mismo que te tuvo a vos. Un amor desinteresado y generoso. Un amor que ama, a pesar de los errores y las diferencias. Un amor que ama, aunque no merezca ser amado. No importa lo que sentís, es lo que Dios te manda a hacer.
Dios te ama así, y espera que actúes igual.
REFLEXIÓN – El amor es una elección.

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