11 de Septiembre – Remordimiento

Entonces él comenzó a maldecir y jurar: No conozco al hombre. Y enseguida cantó el gallo. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.” Mateo 26:74-75 (NVI)

Remordimiento

Hoy se recuerda el día del maestro en Argentina, un día para el recuerdo y el reconocimiento. Hay que honrar al maestro pero Pedro no lo hizo. El remordimiento es terrible, termina por doblar a una persona. La conciencia acusa muy duramente cuanto actuamos mal. Esto le pasó a Pedro. Durante la última cena, Pedro dijo públicamente que aunque los demás abandonen a Jesús, él iba a seguir a su lado. En medio de un murmullo general de aprobación, Jesús dice las palabras. “Antes que el gallo cante, me vas a negar tres veces”.

Unas horas más tarde, en el patio de Anás, se cumplían las palabras de Jesús. Pedro había negado a su maestro y siente vergüenza y culpa. No una, sino tres veces le había fallado al maestro. Y ahora ya era tarde. Por mucho que le doliera, ya no podía cambiar la historia.

No somos muy distintos a Pedro. La Biblia es un manual de buenos consejos que nos ayudan a elegir el camino correcto. Muchas veces a pesar de saber cuál es la mejor opción,  desobedecemos a Dios y cuando queremos darnos cuenta, estamos llorando amargamente, en la oscuridad, con angustia, culpa, bronca y soledad. Puede ser que tu pecado sea muy grave y que el remordimiento te torture, y a pesar del tiempo, el recuerdo de esa falta sigue estando presente.

Pedro nos da la solución para superar este mal momento. Nos recuerda que en los ojos de Jesús nunca hay reproche, solo hay amor. A pesar del gran dolor que siente cada vez que pecamos, su amor todo lo suple. Jesucristo nunca te va a dejar afuera, nunca va a condicionar su perdón. Si volvés a Él arrepentido, jamás te margina. No importa cuán grave y terrible haya sido tu falta, la única condición que Jesucristo pone es tu arrepentimiento.

Habrá sido durísimo el momento en que las miradas de Pedro y Jesús se cruzaron. Cuánto dolor y tristeza en los ojos de Jesús, cuánta vergüenza y desconsuelo en los de Pedro. Pero el amor es más fuerte. No te desesperes ni te angusties. El perdón de Dios es suficiente, solo hace falta tu arrepentimiento.

REFLEXIÓN – Contra el remordimiento, el arrepentimiento.

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