12 de Diciembre – Excelente


Mis ojos pondré en los fieles de la tierra para que estén conmigo, el que ande en el camino de la perfección, ese me servirá.” Salmos 101:6 (NVI)
Excelente
Hay muchos lugares públicos que tienen un cartel en la puerta que dice “Este local se reserva el derecho de admisión”. De esta manera tienen la posibilidad de seleccionar quién entra y a quién dejan afuera. Incluso tienen en la puerta algunos muchachos musculosos que impiden que ingresen los indeseables.
Siempre se trata de elegir lo mejor. Hay lugares en los que no se puede entrar si no se tiene la vestimenta apropiada. Los seres humanos nos caracterizamos por discriminar. Siempre menospreciamos lo que no nos gusta y valoramos lo que queremos.
Catalogamos a las personas según el dinero que tienen, la ropa que usan, el nivel de estudio logrado, el cargo que ocupa en la empresa, el poder que poseen. Nos juntamos con los compañeros mas reconocidos del colegio porque tienen más onda. Nos juntamos con el grupo de chicas más lindas porque todos desean mirarlas. Así segregamos a otros que aparentemente, no tienen esos valores.
Dios no es así. Dios no discrimina, Dios recibe a todos, no deja a nadie afuera. No tiene salones VIP para los importantes, ni deja a los algunos en la puerta. Dios tiene amor para todos y para cada uno.
Pero Dios, aunque acepta a todos, es también justo y tiene sus preferencias. El salmista nos recuerda que los ojos de Dios están sobre los fieles. Solo el que ande en los caminos de la perfección puede servir a Dios.
Esto no es una contradicción, es una consecuencia lógica. Dios no puede dar responsabilidades en Su Reino a individuos mediocres. No le niega la entrada a nadie, pero en la distribución de funciones, Dios elige lo mejor porque Dios es Excelente y busca la excelencia. No se puede hacer de otra manera. Dios hizo, hace y hará todo de manera sublime y perfecta. No hay error, no hay falla, no hay nada incorrecto en lo que Dios hace y para delegar Su Obra, busca personas que tengan el mismo carácter.
Solo el perfecto de corazón, el que busca cada día de no pecar y que intenta vencer la tentación, es el que está capacitado para servir a Dios. ¿Estás vos capacitado?
REFLEXIÓN – Para Dios solo lo excelente.

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