15 de Enero – Adelante

“Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen, porque conocen Su voz.” Juan 10:4
Adelante
La oveja es un animal tonto, se pierde con facilidad. Buscando comida no mira por donde camina y termina perdida y sola. Por eso el pastor es tan necesario para el rebaño. Era quien lo cuidaba, lo guiaba por el camino más seguro y lo llevaba a comer a los mejores lugares. Era quien se preocupaba por que cada oveja estuviera tranquila y bien alimentada, quería lo mejor para su rebaño. Aunque las ovejas tontas no se dieran cuenta y quisieran buscar comida en otros lugares.
Para los judíos, esta idea era algo cotidiano de todos los días, por eso cuando hizo este comentario, todos entendieron que quería decir. Jesucristo es el Buen Pastor, aquel que siempre va delante de nosotros. Él se anticipa a los problemas, y vigila nuestra integridad. Ya vio las piedras en el camino, ya sabe de los peligros que nos rodea.
Y su intención es guiarnos por el mejor camino, donde están las mejores bendiciones y los lugares más tranquilos. Pero a veces no queremos seguirlo y nos alejamos. Pensamos que el camino que queremos inventar es mejor y más divertido. Creemos que podemos ser más inteligentes que Él y que podemos elegir un camino alternativo.
A veces lo hacemos, y dejamos de seguir al Buen Pastor para hacer nuestro propio camino. Y en lugar de seguirlo e ir detrás de Él que sabe por donde ir, vamos al lado suyo queriendo modificar su marcha. Y a veces nos adelantamos y queremos nosotros marcar el camino. Las consecuencias de abandonar la guía de Jesús siempre son nefastas.
Nunca vamos a llegar a buen puerto porque nosotros, como las ovejas, no sabemos como llegar. A la corta o a la larga, nuestra conducta caprichosa y obstinada nos produce dolor, fracaso y heridas que dejan huella. El único remedio para evitar esto, es escuchar la voz de Jesucristo. Su voz de amor, de confianza, de seguridad.
Para enfrentar los peligros del camino, la monotonía del viaje, el aburrimiento cotidiano, las tentaciones de otros pastos, las peleas entre las ovejas, y superar todas las piedras del camino solo necesitamos escuchar la dulce voz de Jesús.
Si querés avanzar seguro, tienes que mirar a Jesús.
REFLEXIÓN – Si querés ir hacia adelante, miralo a Él.

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