16 de Enero – Situación

«Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.» Mateo 9:36
Situación
Las ovejas son animales buenos pero que tienen gran facilidad para perderse. Buscando comida no miran por donde van y terminan sin saber donde están. Tienen la panza llena, pero están perdidas. Y eso te angustia. No hay nada más feo que estar perdido en un país extranjero, sin saber el idioma. Pedís ayuda y no entendés las respuestas, te sentís solos y abandonados, como la oveja perdida.
No hay quien te ayude, la sensación de tranquilidad que tenías por tener la panza llena, se diluye al ver que no sabés donde ir. El estar perdido te genera agobio, pesa, te quita tranquilidad. Buscás soluciones y solo encontrás más problemas.
Jesucristo ve más allá de lo que la gente mira. Hay mucha gente agobiada y desamparada hoy en la calle, pero nosotros no nos damos cuenta. ¿Cuánta gente así hay en el tren a la mañana cuando vas a trabajar? No sabés ni te interesa saberlo. Te alcanza con el peso de tus problemas que también te agobian.
Pero Jesucristo es distinto. Él ve las multitudes, y no ve una masa. Ve individuos con necesidades, ve ovejas perdidas, ve personas con problemas. Cristo tiene la capacidad para ver y entender lo que le pasa a cada uno.
Es el misterio de la encarnación. El Dios eterno se hizo hombre, para vivir como nosotros y entender nuestras necesidades y problemas. Cristo ya padeció lo que estás sufriendo. Él sabe lo que se siente cuando estás en medio de la tormenta, perdido y sin ayuda. Por eso puede comprenderte.
No sos uno más del montón para el Señor Jesús. No sos un número de documento o alguien más en la cola de reclamos. Son un ser especial para Él, y por eso está dispuesto a ayudarte. Porque la compasión del corazón de Cristo mueve su mano para ayudarnos.
Él nunca nos deja solos y perdidos, agobiados y sin esperanza. Como sabe como nos sentimos, siempre responde. Y viene a buscarnos, como hacía el pastor con las ovejas perdidas, para ayudarnos, curarnos las heridas y llevarnos a su casa.
Hoy también, el Buen Pastor te está mirando. Sabe lo que te pasa, tiene compasión de vos, porque te ama más que nadie, te entiende y actúa en consecuencia. Él te conoce.
REFLEXIÓN – Cristo sabe tu situación.

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