12 de Septiembre – Yunta


¿Andarán dos juntos si no estuvieran de acuerdo?” Amós 3:3 (NVI)
Yunta
Hoy las parejas están en crisis. Los matrimonios se separan, los novios se pelean. Hoy la familia está destruida. Parece que ya no hay solución. Los hijos de padres separados parecen condenados a separarse. Heredamos una sociedad incapaz de relacionarse y mantener una relación estable. La incompatibilidad de caracteres es la excusa perfecta.
Frente a tanto desequilibrio social, Dios tiene la respuesta para evitar problemas de pareja. Hay que formar una pareja pareja. Esa es justamente la idea de Dios. Él crea ayudas idóneas. Él tiene diseñado un plan personal y perfecto para cada individuo y tiene pensado cuál es el compañero ideal para cada uno.
Pero a veces nos encaprichamos y buscamos donde no debemos buscar. Es cierto que todo entra por los ojos, pero debe haber un análisis de los valores internos de la otra persona, para saber si tienen los mismos gustos, los mismos objetivos, las mismas metas espirituales, los mismos gustos sociales, los mismos deseos en la vida, las mismas aspiraciones.
Es muy difícil armar una pareja si a él le encanta salir de camping y vivir en carpa y a ella le fascina dormir en hotel. Por eso la pareja debe ser pareja.
No es que deben ser idénticos y pensar siempre lo mismo. Eso es imposible porque justamente una pareja está compuesta por dos personas. Pero es muy importante tener un ideal en común. Y cuando no hay coincidencia y discutimos sobre algún punto, tenemos que tener la grandeza de buscar una solución intermedia, de ser flexibles y sensibles, de actuar con amor. No es más débil el que cede en una discusión. Todo lo contrario. En una pareja cristiana debe primar el amor y el bien común por sobre las opiniones individuales, y es fundamental saber escuchar la opinión del otro, y tener la capacidad de aceptarla si es más conveniente.
Estar de acuerdo es el primer paso para el éxito del matrimonio. Y en las cosas que no hay acuerdo, siempre lo mejor es buscar una solución intermedia. Dios te puede dar la capacidad de ajustar tus deseos y amar a tu cónyuge para que puedan estar juntos. Ese es el plan de Dios, solo hace falta tu parte.
REFLEXIÓN – De vos depende que tu pareja sea pareja.

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *