17 de agosto – Libertad

“Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.” Gálatas 5:1 (NVI)
Hoy se recuerda en Argentina el aniversario de la muerte del General Don José de San Martín, el hombre que comandó el ejército que libertó a Argentina, Chile y Perú, del dominio español en el siglo XIX. Su objetivo supremo era lograr un país libre y soberano. Fue un hombre como nosotros, con virtudes y con defectos, pero logró con su sacrificio y esfuerzo la libertad de nuestro país.
A pesar de sus errores, se lo recuerda por su gran gesta libertadora, y eso es meritorio. En el presente, cuando se lo recuerda, se habla de epopeya, de sacrificio, de capacidad militar y de libertad. Pero, como siempre sucede, los logros en este tema son complicados de mantener. Si San Martín volviera a la vida, y viera la dependencia económica que hemos mantenido durante años y mismo hasta hoy, quizás no podría creerlo. No tenemos libertad absoluta, siempre estamos sometidos por alguna situación.
Pablo sabía muy bien sobre esto. Conocía la costumbre del ser humano de volver a la dependencia, a pesar de tener la oportunidad de gustar de la libertad. Los judíos de Galacia habían sido liberados del yugo del pecado por la obra sin igual de Jesucristo. El momento había sido glorioso y único, pero después de algún tiempo, algunos tontos quisieron imponer de nuevo el viejo sistema de la ley y volver a esas costumbres.
Era como si nosotros regresáramos al dominio español, luego de la conquista de San Martín. Suena ridículo y tonto, pero sin embargo, muchos siguieron esta iniciativa. Y hubo no pocos hombres en Galacia que eligieron volver a esclavizarse con la Ley a pesar de tener la libertad que les consiguiera Jesús.
Hoy muchos tienen el mismo mal, y son seducidos para volver al yugo de la esclavitud del pecado dejando de lado la libertad que Jesucristo nos ofreció con su cruz. Piensan que son inteligentes y divertidos, pero no se dan cuenta que están vendiendo la libertad más cara del universo, sólo para encadenarse a un mal que será perjudicial para ellos mismos. Malas decisiones, muchas veces provocan terribles consecuencias.
Que en el día que recordamos la libertad que San Martín le dio a Argentina, puedas definitivamente disfrutar de la libertad que Jesús te ofrece, sin esclavizarte a lo que Él ya te liberó.
REFLEXIÓN – No encadenes tu libertad.

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