17 de octubre – Lealtad

“Si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo.” 2 Timoteo 2:13 (NVI)
Hoy se celebra en Argentina el día de la lealtad peronista, y se conmemora el regreso del general Perón de su exilio temporal. Fue convocado por las masas obreras en la Plaza de Mayo y apoyado por el poder sindical de aquel momento. Allí nació el mote de “descamisados”, referido a aquellos obreros que se refrescaron en las fuentes de la plaza. El partido peronista, desde su creación a mediados del siglo pasado, ha sido un partido popular y representa a gran parte del electorado nacional.
Como todo partido político ha tenido vaivenes, inconvenientes, momentos de gloria y de fracasos. Pero siempre, para esta fecha, la conmemoración del evento superaba las diferencias de los grupos de poder y se generaba un acto unificado a nivel nacional, salvo durante los gobiernos militares.
Sin embargo, el 2011 fue la excepción. Hubo varios actos, y cada grupo criticó a los otros. Cada uno de esos grupos se abrogaba el derecho de ser “los herederos de Perón” y censuraban en los otros su posición disidente. Se perdió la lealtad y los valores. Los intereses personales o sectoriales resultaron ser más importantes que el partido y se pudo ver un quiebre.
La idea de lealtad está orientada al respeto y a la coherencia, a mantener la identidad y los valores, a no ceder por presiones, a defender la creencia y las bases. Pero este concepto idealista de los 60 murió con nuestra sociedad consumista e interesada. Hoy cualquiera se da vuelta como un panqueque, y por conveniencia, vende sus principios.
Lo lamentable de todo esto, es que se llevó a la iglesia semejante idea. Hoy, los cristianos perdimos el concepto de lealtad. Este concepto tan ambiguo que suena tan lejano, se traduce de esta manera: Vos y yo somos unos panqueques. Nos caracterizamos por no ser leales a Jesucristo. Vendemos nuestra santidad por cualquier pecado.
Y no nos importa. Tenemos la conciencia tan cauterizada que no nos afecta fallarle a Dios. La indiferencia, la comodidad, la excusa fácil, la liviandad reemplazaron al compromiso, la constancia, la dedicación, el esfuerzo, el sacrificio y la lealtad.
A pesar de nuestras fallas, Dios se mantiene leal. Siempre sorprende la grandeza de Dios y su fidelidad. Y hoy te invita. Él espera que regreses a la fuente, que retomes el idealismo, que vuelvas a ser leal. Tu fidelidad a Dios solo depende de vos. Ponele voluntad.
REFLEXIÓN – Volvé a ser leal.

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