18 de Octubre – Autoridad


Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá y nadie cerrará, y cerrará y nadie abrirá.” Isaías 22:22 (RVR)
Autoridad
Cuando mi papá era chico, los pantalones largos eran una evidencia de la mayoría de edad. Recuerdo cuando fui mayor de edad que en casa me dieron las llaves y fue un momento especial. Entregar las llaves de la casa representaba dar independencia para salir o entrar. Se asociaba con dar la posibilidad de abrir la puerta del hogar con sentido de responsabilidad, de cuidado, estando atento.
Se esperaba que quien tuviera las llaves de la casa, velaría por su seguridad, se preocuparía por no dejarla nunca abierta o sin tranca, y estaría atento a cualquier inconveniente. Responsabilidad y confianza, una muestra de autoridad familiar. Los guardianes de los tesoros de la antigüedad, los eunucos que vigilaban las puertas de los harenes de los sultanes, y los capitanes de la guarida que velan por las puertas de entrada en las ciudadelas amuralladas tenían todos un denominador común: autoridad. Aquellos que velaban por la seguridad de algo y tenían la llave que abría o cerraba la puerta de acceso tenían la autoridad para permitir o no a alguien ingresar.
Este mismo principio toma el profeta Isaías para hablar del Mesías, le da esta distinción de autoridad. El Mesías tendrá la llave de la casa de David, no es cualquier casa. Para el pueblo de Israel es la casa de la realeza, de la gloria, de la opulencia y del poder. El Mesías será quien tenga autoridad sobre esa casa a tal punto, que nadie podrá objetar sus decisiones.
Lo que Él cierre nadie lo podrá abrir, y lo que  Él abra nadie lo podrá cerrar. La misma idea se repite en Apocalipsis, cuando le escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia, que estaba sufriendo tanta persecución y martirio. Jesucristo tiene la autoridad, nada escapa de su soberanía.
Puede ser que no nos guste la realidad que nos toca vivir. Puede ser que te duela o que no la entiendas pero algo es seguro. Jesucristo tiene las llaves, Él tiene el poder para abrir y nadie puede cerrar o de cerrar y nadie puede abrir. Para tu realidad de hoy que puede parecer un callejón sin salida o una puerta sin cerradura, Jesucristo tiene la llave.
REFLEXIÓN – Cristo tiene la autoridad.

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