19 de Septiembre – Defensa


“A causa del poder del enemigo esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.” Salmos 59:9 (NVI)
Defensa
Desde siempre, una ciudad amurallada en la montaña fue la mejor defensa en tiempos de guerra. Se dice que Creta tenía esta virtud. No había manera de vulnerar su seguridad, los protegían los muros y el acantilado y sus soldados estaban tan confiados que dejaron de hacer guardia.
Sin guardias y desprevenidos, los cretenses descansaban sin preocupación, hasta que una vez, sus enemigos escalaron por un risco muy profundo, entraron en la ciudad, abrieron las puertas y hubo una gran masacre.
Aquello que creían que era su mejor defensa, no les sirvió. Al contrario, les jugó en contra. Se habían confiado y se descuidaron. No hay defensa contra el descuido.
Hoy también cada uno tiene su mejor manera de defenderse. Quizá los enemigos no sean soldados con espada y escudo, pero son enemigos igual de peligrosos y que lastiman.
Quizá tu enemigo sea tu mal carácter, tu soledad, tu tristeza, tu falta de trabajo, tu inseguridad, el hambre, la pobreza, las injusticias, tu necesidad de conseguir pareja, una enfermedad, tu depresión, las peleas en tu casa, los compañeros de estudio, los vecinos del barrio, la economía, la incomprensión de otros, o la imposibilidad de progresar. Contra cada uno de estos problemas, uno siempre debería elaborar una sólida y fuerte defensa.
Pero nos pasa como a los de Creta. Al final nuestra defensa fracasa.
El salmista nos deja su experiencia. Nos recuerda que no importa cuán grande o poderoso sea tu enemigo, cuán complicado o difícil sea tu problema, siempre la mejor defensa es Dios.
Él tiene el recurso para solucionar el inconveniente, la fuerza para salir del problema, la tranquilidad para enfrentar la dificultad. Cuando estás lleno de dudas, Dios es la garantía de confianza. En un mundo lleno de dudas y problemas, solo Dios te puede dar seguridad.
Él es la base para edificar tu muralla protectora, tu cerco de contención, tu refugio de paz y tranquilidad. Es tu bunker de seguridad, tu lugar tranquilo. Él es escudo alrededor de ti, Él es refugio en la tormenta, Él es la Roca firme que no cambia. No busques otro lugar para conseguir seguridad. Dios es suficiente.
REFLEXIÓN – Sin Dios la defensa es indefensa.

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