21 de Marzo – Cambio


“Has cambiado mi lamento en baile; me quitaste la ropa áspera y me vestiste de alegría. Por tanto a Ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová, Dios mío, ¡Te alabaré siempre!” Salmos 30:11-12 (NVI)
Cambio
Sin lugar a dudas la alegría es un sentimiento; y como tal, no puede mostrarse sino que solo pueden verse sus efectos. Es como el viento, nadie lo ve pero puede percibirse en el rostro. Vemos sus consecuencias.
David toma el mismo ejemplo cuando habla de la alegría. Dice que cambió su ropa de luto, su ropa de tristeza, su ropa de amargura, por otra totalmente distinta. Y así como uno elige la ropa que usa y se fija que esté a la moda y sea agradable, así también debemos elegir vestirnos de alegría.
Es cierto que el motivo de la alegría de David era enorme. Dios le había salvado la vida, estaba en un grave problema y pudo escapar. Por eso tenía ganas de cantar y de no callarse.
Porque la alegría es así, es más fuerte que el silencio.
En Argentina, dos veces al año se juega un partido de fútbol que es el clásico más importante del campeonato, entre River y Boca. Cada vez que termina el partido y hay un ganador, la alegría de sus hinchas se sigue escuchando por varios días más. Y se hacen sentir con mucha fuerza.
Quizá sea por eso que algunas personas no tienen ganas de cantar, porque están tristes. Pero Dios puede cambiar eso y quitar el pesado vestido de la angustia y dar la ropa liviana y bendita de la alegría. Porque el gozo que Dios da no depende de la abundancia de bienes que tengamos, sino de Dios.
Para estar contentos alcanza con contar lo bueno que tenemos. Y siempre hay algo bueno para rescatar. Puede ser que no alcance, que no sea suficiente, pero algo tenemos.
Y a partir de allí, estar contentos porque tenemos eso. La alegría es como el viento, no se puede ver pero se manifiesta. Buscá un motivo para estar alegre. Seguro que podrás encontrar más de uno. Y usalo como disparador para vestirte una vez más con las coloridas ropas de la alegría. No vivas de luto.
Dale gracias a Dios, adoralo, alabalo. No calles, Dios espera tu canto.
REFLEXIÓN – Si estás contento, cantá.

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