21 de Mayo – Oportunidad


Pero estando Jesús en Betania, sentado a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de gran precio y quebrando el vaso de alabastro, lo derramó sobre su cabeza.”  Marcos 13:3 (NVI)
Oportunidad
Este hecho sucede unos días antes de la muerte de Jesús. Era la última vez que iba a estar en Betania, y el grupo de los más cercanos lo sabía. Ya Jesús había anunciado su muerte, sabían que se acercaba el momento supremo del sacrificio. Y Cristo va a comer aceptando la invitación de un hombre del pueblo.
Era una comida para los más íntimos, en casa de Simón. Y la mujer sabía que era la última oportunidad para hacer lo que deseaba. Seguramente sentiría vergüenza de entrar a la casa sin ser invitada, y aún más de acercarse a Jesucristo.
Pero sabía que debía hacer algo y tuvo el valor de hacerlo. No le importó el “que dirán” ni tampoco que no estuviera invitada a la comida. Dejó la vergüenza de lado, entró a la casa, rompió el frasco de perfume y derramó su contenido sobre la cabeza de Jesús. Y Jesús  sonrío.
¡¡Cuánto le agradó a Jesucristo que esta mujer hiciera lo que hizo!! Me imagino la alegría de ella cuando volvía para su casa. La satisfacción que sentiría, el placer y la emoción que tendría por haber logrado su objetivo. Ella deseaba homenajear a Jesús.
Pero muchas veces nosotros no actuamos así, y dejamos pasar las oportunidades. Dios nos da el privilegio de homenajear a Jesús y adorarle cada domingo. Es nuestro momento especial y único para hacerlo y a veces dejamos pasar la oportunidad.
Es cierto que hay muchos motivos para dejar para otro momento nuestra adoración. La vergüenza, la tristeza, el enojo y el aburrimiento son varias de las razones más comunes, y son motivos que parecen valederos y nos justifican.
Pero cuando lo pensamos bien, después de un tiempo vemos que no eran motivos tan graves, eran solo motivos mezquinos.
Deberíamos tener el espíritu de esa mujer, que sin importarle nada fue a buscar a Jesucristo para darle lo mejor que tenía. Dios valora mucho la adoración del corazón. Cada momento es especial, cada momento es único y Jesucristo merece ser honrado y adorado a cada momento.
REFLEXIÓN – No dejes pasar la oportunidad.

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *