24 de Noviembre – Pronto

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» Salmo 46:1

Pronto
Me regalaron este texto. La cristalina frescura de la Palabra de Dios se renueva cada día, y refresca el alma con la caricia de ternura que Dios tiene para cada uno de nosotros. Este regalo me hizo mucho bien, y me recordó esta verdad eterna tan necesaria para nuestros días apurados.
Hoy queremos todo rápido. No tenemos paciencia. Desde la creación del puré instantáneo, ya nadie pisa la papa para hacer puré. Desde que hay jugos concentrados en polvo, ya nadie exprime una naranja para hacer jugo. Vivimos en días de respuestas instantáneas a nuestros reclamos urgentes. Y nos enojamos cuando no hay velocidad en las respuestas.
Muchas veces son solo caprichos los que deseamos satisfacer, y que provocan nuestro enojo al no ser resueltos. Pero a veces, como en el caso del salmista, hay angustia en el corazón, una profunda tristeza, un dolor muy agudo que lastima. No es un capricho querer una solución rápida. Es una necesidad. Nadie desea vivir triste.
Por eso, el reclamo del Salmista era que Dios actuara pronto. Cuando ya no hay respuestas, cuando no hay soluciones, cuando no hay mejora posible, el único recurso posible es Dios. Y clamamos para que responda rápido. A veces esperamos que Dios actúe como el puré instantáneo. Un poco de agua, revolvemos y ya esta listo.
Pero Dios tiene otros tiempos. Dios no se maneja con tu reloj. En su eternidad Dios maneja otros tiempos distintos a los nuestros. Es algo que no podemos entender, porque vivimos toda la vida limitados por nuestro reloj. Pero hay algo que el salmista sabía y que hoy también nos sostiene. Dios siempre es nuestro amparo. Es nuestro refugio perfecto y seguro.
Cuando todos los demás fallan, cuando te abandonan tus amigos y familiares, cuando estás solo y sin ayuda, cuando no hay soluciones alternativas, Dios sigue siendo quien te ampara. Dios nunca te abandona, no se va de tu lado.
Y además, Dios es tu pronto auxilio en las tribulaciones. Es tu ayuda rápida para tu momento de angustia, es tu pañuelo para tus lágrimas, es el abrazo que te contiene cuando nadie te saluda, es la caricia para tu alma triste y el beso cariñoso frente a la ausencia. Dios siempre llega a tiempo. Nunca llega tarde.
REFLEXION – Pronto, Dios es tu auxilio.

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