26 de Junio – Preocupaciones

 
“En cuanto a mí, a Dios clamaré y Jehová me salvará. De tarde y de mañana y al mediodía oraré y clamaré. Y Él oirá mi voz.” Salmo 55:16
Preocupaciones
Uruguay jugó contra Perú en el partido inaugural de la Copa America del 2007. En la previa, por el historial de cada selección, Uruguay aparecía como favorito y fuerte candidato. Pero el partido lo gano Perú 3 a 0. Y eso genero mucha preocupación en el pueblo uruguayo.
Lo que supuestamente iba a ser un partido sencillo de ganar, resulto un dolor de cabeza y una derrota sin atenuantes. Hubo alegría en Perú por el logro y por el excelente planteo técnico presentado en el partido, pero tristeza y preocupación en Uruguay por la floja actuación del equipo. La preocupación les aplasta la cabeza.
David sabia de esto. Aunque había sido ungido rey de Israel estaba siendo perseguido por Ahitofel. Por eso estaba preocupado. Las cosas no estaban bien. No habían salido como estaba esperando y eso generaba un problema serio. No era un problema menor. Era muy serio.
En el mismo Salmo, David estando ya desesperado porque estaba muy cerca de ser asesinado, clama angustiado: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo y descansaría. Solo quería algo de paz, escaparse, para evitar el problema.
¡Cuántas veces nos ha pasado que estamos tan abrumados por tantas cosas o por problemas muy específicos tan graves que nos hacen desean tener alas y volar muy lejos como para descansar de todos los problemas! Pero no hay alas para el alma, no hay escape para los problemas, ni soluciones mágicas para la angustia.
David nos deja el secreto para poder superar este problema, y nos deja su ejemplo, cuando dice: En cuanto a mí, a Dios clamaré y Jehová me salvará”.
Nosotros tenemos el derecho de contarle a nuestro Padre todas nuestras angustias y también tenemos el derecho de llevarle todas nuestras angustias a Su Altar. A veces hacemos así, pero también muchas veces llevamos nuestros problemas a Su Altar y en vez de dejarlos allí, los agarramos de nuevo y nos los llevamos de vuelta a casa.
David nos enseña que Dios esta siempre dispuesto para ayudarnos. Solo espera que tengamos la capacidad de dejar en Su Presencia nuestras angustias en Su Altar y confiar que Él se hará cargo de todas nuestras circunstancias.
REFLEXIÓN – Deja tu preocupación en buenas manos: Las de Dios.

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