26 de Noviembre – Grande


Porque tú eres grande y hacedor de maravillas, sólo tú eres Dios.” Salmos 86:10 (RVR)
Grande
No es fácil ver siempre la grandeza y las maravillas de Dios. Hay días que uno está cansado y triste, y solo puede ver su presente gris. Hay días cuando uno no encuentra salida a sus dificultades y no ve futuro ni esperanza.
Uno siempre tiene la imagen de Dios según el estado de ánimo del día que está viviendo. Si las cosas marchan bien, creemos en un Dios grande y poderoso, pero si las cosas marchan mal, entonces creemos en un Dios pequeño, como nuestra fe. Dejamos de ver a Dios como en realidad es, y solo podemos verlo a través de nuestra angustia o tristeza. Eso distorsiona Su Realidad.
Hay días en los que se hace más difícil cumplir con la rutina cotidiana. Es cuando cada acción cuesta el doble hacerla, cuando no hay ganas de mejorar porque nada va a cambiar. Hay días cuando las nubes de la angustia no dejan ver el cielo estrellado, cuando el dolor de la soledad golpea más fuerte que nunca, cuando no aparece una caricia sanadora, ni un abrazo tierno, ni una palabra de aliento.
Hay días en los que tenemos ganas de tirar la toalla y rendirnos, para no seguir fracasando y sufriendo, para dejar de ver el bajón que estamos viviendo. Justamente para esos días, el salmista nos recuerda que solo Dios es Dios. Que por sobre todos los problemas sin solución, por sobre todas las tristezas sin respuestas, por sobre todas las angustias sin esperanza, está Dios.
Recuerdo la historia de un misionero tras la cortina de hierro. Por predicar el evangelio lo metieron en la cárcel, mataron frente a sus ojos a su esposa e hijos, le confiscaron todos sus bienes, y dentro de la cárcel lo desnudaron y torturaron. Estuvo golpeado y desnudo varios meses. No tenía nada, le habían sacado todo. No le habían dejado ni familia, ni bienes, ni ropa, ni dignidad. Era una piltrafa humana. Muchos años después, cuando ya era libre, escribe recordando estos hechos: “Me sacaron todo lo que tenía y amaba, y en esa celda fría, totalmente desnudo y desprovisto, entendí que Dios era suficiente”.
Dios sabe qué estás viviendo hoy. Frente a tu situación, Dios es suficiente. Solo Dios es Dios.
REFLEXIÓN – Solo Dios, o el vacío.

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